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jueves, 5 de diciembre de 2019

FELICES FIESTAS



La navidad y el verano son tiempos de pausa. A mí las pausas me gustan si tienen fecha de caducidad, si sé que después habrá un paseo, un bosque, un tren, cuadernos… no concibo la vida sin cuadernos.
Pero la vida es inestabilidad, por mucho que exista el autoengaño, el contrato fijo, el matrimonio y las hipotecas.
De repente se han terminado los talleres en el cole, tiemblan los talleres en la Universidad, Getafe se pospone, Rivas no contesta, ya veremos qué ocurre en Villaviciosa. 



Y puede que como siempre todo salga adelante y yo regrese a mis ajetreos, mis botas de siete leguas y mi maleta con ruedas. 
El aburrimiento habita un martes cualquiera en una sala de espera.

- Puedes hacer bla bla bla bla bla… - dice la gente. 
Y yo me tapo las orejas porque se está bien haciendo casi nada. 

La navidad es un verano breve y frío repleto de luces. Ya el año pasado fue una navidad bella porque comenzaba un cuento que aún sigue. Este año vuelvo al norte, disfruto con regalos, con ausencia de horarios, con mi familia elegida, o con “ser parte de la manada”, como dice J.
El miércoles me desperté a las 5.30 para ir a mi clase de yoga pero unas ganas tremendas de escribir bloquearon mis pies y movieron mis manos. La novela creció, y los recuerdos fueron haciéndose nítidos. Descubrí aquella cabaña numerada de un campamento africano junto al río Gambia, descubrí que no he olvidado nada, que lo único que hacía falta era inventarlo. 

La novela crece y soy feliz. 
Hoy alguien me ha escrito un mensaje precioso en el que dice que admira “eso que llevo dentro para sacar lo mejor de todos”… Yo pienso que no puede haber mejor ocupación. 
Sí, así me gustaría que me recordaran, como alguien que pretendía siempre sacar lo mejor de quiénes la acompañaban, aunque no siempre lo consiguiera. 
Y así estos días olvido que estamos en diciembre porque estoy demasiado ocupada sonriendo. 
Felices fiestas, lectoras y lectores.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

TEORÍAS





Siempre hay una teoría en la que encaja perfectamente una práctica. No es necesario apretar el pie, arrugar los dedos, enrojecer el talón para que el zapato entre. Solamente hay que elegir la talla con la que te has levantado hoy.
Está mal visto decir que no haces nada o que no tienes profesión, que has buscado en todas las tiendas posibles pero no has encontrado una etiqueta que puedas pegarte a la espalda. Quizá seas un vago si puedes adaptar tu calendario y tienes tiempo para todo eso que te gusta hacer, o te has vendido si alguien por decisión propia te mantiene durante un largo “mientras”. Qué feo hablar de independencia y aceptar ayuda ¿no?
Pero los martes viene bien un poco de ese rollo de marketing americano sobre salir de la “zona de confort”, el “tú puedes”, el esfuerzo, el focalizar toda tu alma en una meta, esta vez unas cuantas tallas superiores a ti.
Aunque últimamente, está mal vista esa unión entre coaching y auto-ayuda, que paradójicamente nunca viene de uno mismo.
No hagas caso a todo lo que te cuentan porque entretiene, porque te convierte en un creyente de charlatanes y sea martes, o no… ten cuidado, busca tu propio camino, tu propia teoría, hay muchas, elige una en la que encaje tu práctica de hoy.
Bla bla bla bla bla

martes, 3 de diciembre de 2019

TERTULIA LITERARIA en Librería Ad Hoc




Quiero decir que estas cosas me dan mucha vergüenza. 
Quizá la vergüenza sea un tipo de miedo, al escenario, al público, a re-conocerse, así que lo comparto sin más porque es el año de hacer todo eso que me da un poquito de miedo.  

Gracias Lola Vivas por esta crónica tan bella
Gracias Charo Fierro por acompañarme
Gracias tertulianos por una tarde preciosa en Cafebrería ad Hoc
Recordad que me lo invento todo, y además es verdad.

Esto fue lo que ocurrió el 17 de octubre en la libreria AD HOC de Pozuelo  y yo... feliz. 

jueves, 28 de noviembre de 2019

SEPTIEMBRE



El miércoles el chef Jaime Monzón abrió de nuevo las páginas de Septiembre

Autofobia se escribió desde la libertad, para jugar con los miedos cotidianos, para que en lugar de frenarme, me impulsen. El miedo es un excelente trampolín para entrar de lleno en el deseo. En Autofobia flirteé con mis miedos, me los follé. Es imposible “hacer el amor” con el miedo, siempre hay una extraña relación con él más cercana al fuego que al cielo.

Septiembre es un desgarro. Es un libro escrito desde la herida, un libro que alguien me dijo una vez que no publicase, un libro que me permitió mirarme por dentro y sanar. Se escribió en el año 2005 y se publicó diez años más tarde. ¿Por qué? Porque sentí que era necesario, porque rechazar el pasado es no enfrentarse a él y esto imposibilita vivir en el meollo del presente.

Hablábamos hace poco del viaje, de esos viajes que pronto serán tan importantes en mi vida. Cuántas veces habremos escuchado eso de que lo importante es el recorrido y no el destino. Opino que es todo importante, es importante ir, es importante cómo se llega, cuándo, quedarse... incluso el regresar es otro viaje.
El turista regresa intacto tras habitar un falso paréntesis. El viajero se pasa la vida transformándose y es experto en el arte de la improvisación.

Yo no soy Autofobia, tampoco soy Septiembre, y sin embargo soy ese trayecto que hay desde un libro a otro.
Aún no me quedo, afortunadamente. Ahora soy la que camina entre maneras de escribir, la actriz que se muestra fingiendo ser quien es hasta que lo es.

La escritura también es un disfraz que nos desnuda.

Gracias Meninas Cartoneras y más gracias a HUERGA y FIERRO Editores por publicar mis letras, por invitarme a viajar creciendo.



miércoles, 27 de noviembre de 2019

FRASES HECHAS



Me fascina cómo ella divide su vida en etapas y titula cada una de ellas con una frase que alguien le dijo. Son frases sencillas, casi siempre acompañadas de un signo de admiración o interrogación. 
Yo en mi vida recuerdo dos frases, una de un niño que guardo siempre como consejo. La otra fue una pregunta que me hizo una amiga, la respuesta me la di yo sola en silencio y al día siguiente volví a sostener las riendas de mi vida.

Bueno… antes hubo una sentencia de alguien que ya falleció. Una sentencia que me enfadó mucho porque era cierta y que hace poco recuperé.

Ahora que escribo esa novela con trozos de realidad vienen a mi memoria una y otra vez momentos claves, puntos en los que de un camino brota otro o instantes en los que tuve que construir un puente para pasar al otro lado. También personas, frases, pensamientos que tuve y que dibujaron un mundo pasado.

Quizá alguna vez yo regalé unas cuantas palabras a alguien y esas palabras fueron interpretadas de manera que su vida se transformó en otra.

Luego está todo eso que no nos atrevemos a decir.
¿Cuáles son los motivos por los que una frase se queda atascada en la garganta?

Hay quien prefiere decir otra cosa por el qué pensarán, esas personas que dicen que no tienen tiempo en lugar de “no me apetece absolutamente nada verte”. Hay quien dice “me olvidé” en lugar de “no quise”, quien se queda mudo porque aún no aprendió a gestionar esa emoción que se ha interpuesto entre una frase y su voz, quien piensa en que quizá después sea un “sí” y entonces mejor mantener un “quizá” en lugar de un “no” rotundo.

Hay incluso quienes tienen miedo al conflicto y se pasan la vida tomando atajos, evitando la vida para conformarse con los márgenes. 

jueves, 21 de noviembre de 2019

ACOMPAÑAMIENTO LITERARIO


Se trata de acompañar. Ayudar a que el camino vaya apareciendo y que el proyecto con letras nazca en cualquier envase.

Con ella tengo la sensación de tirar del hilo, desmadejamos sin esfuerzo, comprometidas, despeinadas, sentadas en el suelo. Hablamos de naturaleza, de algodón de azúcar, de ir a alguna parte, de irse de alguna parte, de llegar.
Hablamos del comienzo y del final, sin importar el orden.
Con ella tengo la sensación de tirar del hilo.

Presiento un salto. Un día de esos, pronto, en el que el motor arrancará sin temores. Esos temores que hoy hemos leído antes de comenzar el encuentro.
Un día nacerá el libro que ella quiere leer. 


Yo digo:
- Pero tenemos que empezar, si no…
- Si no has escrito lo que te pedí se acumula para la siguiente sesión junto a lo que te pido hoy.
- El libro tiene que ser útil
- Estructuuuuuura

Sí, poco a poco, también me salen frases de profe, de esas que tienen que empujar al compromiso.
Nunca acompaño a más de dos personas al mismo tiempo. 
Solo dos, elegidas, queridas, con proyectos bellos, que me apasionen ellas con sus ideas.


Si cambias las cosas de sitio, de repente estás en otro lugar.


martes, 19 de noviembre de 2019

MANERAS




La casa huele a mirra. Asocio este aroma con la reflexión, la luz tenue, la pausa.
Luego miro el calendario de pared y trabajo solo mentalmente. Trazo con los pensamientos ese comienzo de mañana en Illescas o ese próximo desayuno acompañando a una maga que imagina su próximo libro. 

A veces trabajo solo mentalmente y las piezas se colocan solas imitando el contoneo de la güija. 
También camino hacia atrás sin moverme de la silla. 

En el cole, con mis niños de 6º trabajamos las emociones a través de las palabras. Hablamos de no limitarnos a resumir, a repetir la acción. A esta edad la descripción se hacer larga. Hablamos de cómo transmitir con una misma historia felicidad, o tristeza, o miedo. Sí, con una misma historia. 
En el cole, con mis niños de 6º, trabajamos las emociones viendo el cortometraje “La mendiga y las bolsas”. Todos sintieron confusión, todos se hicieron preguntas, todos buscaron respuestas.
Con los adultos ocurre lo mismo. Mucha gente me ha preguntado por qué en el cuento de #Autofobia “Cumpleaños feliz” siempre es la misma hora, por qué en el cuento “El autobús” no hay ascensor.
La edad de los “porqués” es eterna.

Mientras escribo no me doy cuenta de esos juegos. La escritura permite la distorsión de la realidad, permite evadir la lógica, permite tomar atajos para llegar a lo inexplicable, permite anular los imposibles. 
En el cole estoy aprendiendo que lo que mata la creatividad es recorrer solamente caminos trazados. El mayor obstáculo es la sobredosis de respuestas.

MI AMIGA ELIZABETH GILBERT


“Odio escribir, adoro haber escrito” – decía Dorothy Parker 

Cuando cuento que escribo porque disfruto haciéndolo, muchos piensan que no llego hasta el fondo, que juego, como si jugar no fuese cosa seria. Piensan que no cumplo la imagen de escritora frustrada, tras días en blanco apoyada en un escritorio por donde camina un gato a su antojo sin tirar jamás la copa de Stolichnaya con hielo. 

Además de disfrutar lo necesito. Escribo a diario, a veces solamente diez minutos, a veces solamente escritura automática. Claro, otros pensarán que eso no es escribir, que solo es un burdo calentamiento. Preguntarán que cuánto tiempo dedico a esa novela futura. Pero no, no dejaré que me convenzan, mucho menos que me tuerzan el ánimo con su creatividad correspondiente hacia alguna cuesta abajo.
Es cierto, mi novela está en mi cabeza, está en unas cuantas anotaciones desordenadas, en algún capítulo incompleto. Mi novela está en mi cabeza veinticuatro horas al día pero si escribir es mover la mano, muevo poco mi mano sobre esa novela futura que se ha colado en mi presente. 

Conozco a Elysabeth Gilbert por “Come, reza, ama” Me negué a leerla durante mucho tiempo. Ya conocéis mi talento para decir NO. Rechazo sin argumentos cualquier best seller. La portada era de superventas, el libro de bolsillo era como los de autoayuda, sus discursos eran tan “happys” que temía sonreír de un momento a otro, también sin argumentos. No pude soportar la película con ese Javier Bardem hablando algo similar al brasileño. 

Las pasadas navidades leí “Come, reza, ama” y le dije a Elysabeth que sentía haberla juzgado sin conocerla, le dije que adoraba su libro y que era justamente lo que me estaba ocurriendo a mí. Sí, yo tuve una etapa de comer, de comer placeres, de vivir sin censura. Luego recé a mi manera y viví un ramadán de nueve meses, austero, sin extras, de limpieza. Y sí, llego el amor y lo primero que dije fue NO, claro. Pero el amor pasó de mí y se quedó. 

En mis manos tengo el último libro de la Sra. Gilbert “Libera tu magia” 

Ay, señora Gilbert… el título sigue siendo horrible y la portada jamás me hubiese atrevido a tocarla hace unos años. Casi soy capaz de imaginar este libro junto a la caja del Carrefour. Pero lo compré, me lo compré a mí misma. Y quiero compartir esto de hacer las cosas de una manera diferente y ver qué ocurre. 

“Una manera diferente es colaborar al máximo, con humildad y alegría, con la inspiración.
Así es como yo creo que han abordado las personas la creatividad durante gran parte de la historia, antes de que todos decidiéramos ponernos en plan “La Bohème”. Puedes escribir las ideas con respeto y curiosidad, en lugar de con aspavientos y terror. Puedes despejar los obstáculos que te impidan vivir tu vida de la manera más creativa posible simplemente comprendiendo que es probable que lo que es malo para ti lo sea también para tu trabajo. Puedes dejar de beber tanto para tener la mente más despejada. Puedes fomentar relaciones más sanas para que las catástrofes emocionales que tú mismo te inventas no te quiten tanto tiempo. Puedes atreverte a sentirte complacido algunas veces con lo que has creado. (Y si un proyecto no sale, siempre puedes verlo como un experimento constructivo y que ha merecido la pena) Puedes resistirte al influjo de la grandilocuencia, la culpa, la vergüenza. Puedes apoyar los esfuerzos creativos de otras personas y aceptar el hecho de que hay espacio de sobra para todos. Puedes medir tu valía por tu grado de dedicación y no por los éxitos o fracasos. Puedes luchar contra tus demonios (recurriendo a la terapia, la rehabilitación, la oración o la humildad) en lugar de contra tu talento (te ayudará darte cuenta de que, en cualquier caso, tus demonios no eran los que hacían el trabajo). Puedes creer que no eres ni esclavo ni amo de la inspiración, sino algo mucho más interesante, su socia, y que las dos trabajáis juntas para conseguir algo fascinante y útil a la vez. Puedes vivir una vida larga en la que además siempre estés haciendo cosas chulas. Es la posible que consigas ganarte la vida haciendo lo que te interesa y es posible que no, pero estarás conmigo en que no se trata de eso. Y al final de tus días podrás dar las gracias a la creatividad por haberte bendecido con una existencia venturosa, interesante, apasionada.
Es otra manera de hacerlo.
Tú decides.” 

*Recordad que soy librera y que el libro me lo podéis comprar a mí a través de Un Cuarto Propio.
* Ilustración de Duy Huynh

lunes, 18 de noviembre de 2019

LA HORMA DE TU ZAPATO



En el cole pido ejercicios extraños, con letras, con creatividad, inesperados. Me los llevo todos y los leo con atención para preparar la siguiente sesión. Los textos de los pequeños escritores me sirven para ver qué necesitamos tratar. Me convierto en escritora de cabecera: decido un poco de improvisación porque preguntan demasiado antes de comenzar, un poco de lectura porque no sé si viven la literatura, hablaremos de los sentidos porque describen poco, les contaré algo que me ocurrió porque de ahí partirá el cuento… y así. 

Sin embargo, ellos preguntan si ya he corregido, como si yo corrigiese.
Sin embargo, ellos preguntan si pondré notas. Hablan de notas de esas que califican, no de mis cuadernos donde anoto todo…
No, respondo yo, todo no. 

Nos han acostumbrado a los exámenes, a los baremos, a las etiquetas y no es fácil desprogramar mentes programadas. 

En el cole veo como los profes son continuamente evaluados por los padres.
Sí, también. 

Yo pienso en los médicos. Si un enfermo no confía en su doctor es difícil que se cure.
Si no confiamos en el maestro, será difícil aprender. Esa desconfianza se respira en casa cuando se envían anotaciones, cuando se discrepa con lo enseñado. 

- Ya… -me diréis- pero los padres tendrán que opinar.

Lo ideal sería elegir el colegio que deseamos y relajarnos.
Yo me pregunto qué parte de la educación corresponde a los padres y qué parte a los profesores.
A veces deseo que en el cole se enseñe yoga, respiración, que nos hubiesen enseñado a gestionar el dinero, a alimentarnos, creatividad y claro, también a hablar en público, a escribir, sin olvidar las matemáticas, la historia…
Y me vuelvo a preguntar, ahora que los padres no tienen tiempo ¿debemos delegar todo al colegio y luego supervisar, desconfiar, recriminar?

En el libro “Matriarcadia” de Charlotte Perkins, solo las madres “profesionales” se encargaban de la educación de las hijas porque no todas las madres estaban preparadas para esta importante labor. Hablo en femenino porque no hay hombres en este lugar ficticio. Allí nadie se cuestionaba si el trabajo de estas madres era o no el adecuado porque confiaban. 

Lo importante es que enseñemos al alumno a cuestionarse todo, de forma que sea él quien con el tiempo pueda decidir qué le sirve y qué no le sirve.
Se llama criterio, y es una importante asignatura. 
- Claro – me diréis- tú no eres madre.

sábado, 16 de noviembre de 2019

EN ILLESCAS - Taller de Escritura

Biblioteca Pública de Illescas 


¿Qué tiene un lugar para que año tras año todo salga tan bien? Los laboratorios comienzan despacio, jugando con las palabras.

Jugar es cosa seria. 

Yo miro los rostros, distintos, con gestos, con manos escribientes. Me doy cuenta de que no sé nada sobre Honduras, me detengo en el ritmo con el que cada uno habla, escucho lo que les gusta hacer inventando binomios. 

No sé qué tiene este lugar para que año tras año todo salga tan bien.
Acuden al encuentro personas que desean escribir. Lo importante es el deseo.
Hay gente que se apunta a todo lo gratuito por probar y luego aparece o no aparece la constancia. Hay gente que duda todos los caminos antes de andarlos. Hay maneras de ver los mapas y gente que dibuja los suyos tal y como los desea.

No sé que tiene este cuarto; el sonido reverbera, las mesas son de colores distintos, hay sillas de tres tipos.
Me gustan las cocinas con platos desiguales, los comedores con sillas diferentes.
Quizá las paredes sean infantiles con mariposas, pájaros y árboles. Quizá una sala polivalente en otro lugar sería neutra pero aquí no hay nada neutro, ni insípido, ni apagado.

En Illescas se enciende el sol siempre que escribimos. 

viernes, 15 de noviembre de 2019

DUDO LUEGO EXISTO



Claro, yo solo hablaré de política desde mi ignorancia elegida, desde ese desconocimiento que me lleva a no entender dónde está la separación de la derecha y de la izquierda mientras leo a trozos y a ratos los programas electorales. Sí, hace unas cuantas elecciones con sus lunas, me leí los programas electorales de un tirón y acabé votando todo lo contrario a lo de siempre.

Luego recordé que la vida es puro teatro, con sus políticos, claro; y no voté.

Sí, detesto eso de que si no votas no puedes opinar. No opinar es imposible. Se opina cuando se calla, se opina cuando se decide por dónde caminar, se opina cuando compras el té verde a ese hombre majo que te lo trae a casa en lugar de comprarlo en el súper.

Pienso en esos grupos que se agrupaban en contra de los grupos y en aquel momento en que se dieron cuenta de que necesitaban un partido propio para que los partidos no existiesen, no sé si me explico, no sé si puedo explicar lo que no entiendo.

Recuerdo las asambleas en la Pza de Valle de Oro, en Carabanchel.
Me creí eso de que el barrio lo íbamos a hacer entre todos.

Soy de esas personas románticas que apuesto por tomar decisiones por materias. Votar qué haremos con los autónomos, votar qué haremos con la contaminación, votar qué haremos con la inseguridad social, votar qué haremos con la educación, votar qué haremos con esto y con lo otro.

Sé que esto no interesa a los partidos, me pregunto quién elegiría las materias de las qué opinar, me pregunto si se puede gestionar todo sin un líder, me pregunto si este romanticismo utópico sirve para lavarme las manos, me pregunto si no nos habrán inyectado una dosis de desidia subliminal mientras veíamos Joker en versión original.

Qué queréis que os diga, a mí la foto del abrazo me da tanta grima como la de aquel beso político madrileño…

Dudo, luego existo.


jueves, 14 de noviembre de 2019

SUEÑOS



Es extraño llegar a casa a las 7.11 h., es extraño vivir entre dos casas y acomodarse a ambas. Yo lo llamo “el ajetreo” al que hace referencia Don Juan Valera en “Doña Luz” y que yo veo como algo positivo. 

Del autobús que llega del extrarradio sale una multitud de rostros apagados que entran a presión en un metro madrugador. El barrio se despierta muy pronto, más pronto que el centro.
En el metro de Embajadores dos personas se lían un canuto con ansia, sus manos tiemblan y sus ojos devoran antes de tiempo los restos de marihuana que habitan un bolsillo desgastado. 
El ansia es incompatible con el placer. 

Unos empiezan, otros no quieren terminar, y yo recién levantada camino de una casa a otra para empezar a trabajar. 

Es extraño.

Antes le cuento a J. mi sueño del otro día, ese sueño que como otras veces pareció leerme sin que yo se lo contase. Antes nos contamos lo fácil que es madrugar cuando te dedicas a hacer lo que quieres, cuando duermes con quien te quieres despertar. 

- Simplifica – fue aquel consejo que me dio mi sobrino hace ya tantos años que ni se acuerda. 

No fue un sueño, os contaba, fue una sensación. 
“Algo” como aquellos fantasmas de la navidad en el cuento de Dickens, me mostraba cómo me sentiría si no tuviera nada que hacer, si no tuviera nadie con quien compartir, si no tuviera el entusiasmo que utilizo como despertador.
Desgana, irresponsabilidad, desidia, inapetencia, somnolencia … todo lo contrario al entusiasmo del que os hablaba. 
Justamente antes de despertarme un espejo me mostró cómo sería si no fuese. 
Una se acostumbra también a lo bueno, se acomoda a las dos casas, se merece volver a ver un laboratorio de escritura lleno, se adapta perfectamente a la noche en la buhardilla, vuelve rutina el bol de frutas del amanecer. 
Una empieza mejor los días si de vez en cuando “algo” le muestra cómo sería si no fuese. 
*Imagen de Brooke Shaden


martes, 12 de noviembre de 2019

ESCRITURA CREATIVA EN LOS COLES



Escritura creativa en los coles, por favor. Mi experiencia con los escritores de primaria está siendo mágica. 

Beneficios:

- Aumenta la capacidad de inventar 

- Mejora la comunicación: expresión + comprensión

- Los niños adquieren el hábito de leer

- Ordenan situaciones

- Transforman su mirada. Detenernos en los detalles nos invita a la atención plena.

- Aprenden a resumir, sintetizar, barrer lo que sobra.

- Piensan y opinan sobre lo leído.

- Detectan qué emociones transmite un texto, lo que no se cuenta.

La manera de comunicarnos ha cambiado. Estamos en plena era de la escritura digital, los niños y jóvenes aprenden y se entretienen frente a la pantalla, esto no es un problema si aprendemos a gestionarlo y modificamos la manera enseñar. La escritura digital se relaciona erróneamente con lo que no permanece. Es una idea falsa puesto que cualquier texto publicado en la red se queda para siempre pero esa sensación conlleva que la escritura no se cuide, se improvisa, se resume, se acortan las palabras y desaparece de nuestros ojos para pasar a otra cosa.

Podemos leer un artículo o ver un video saltándonos partes, podemos “picotear” y solo leer los titulares, podemos acceder a un resumen de cualquier temario para ir más rápido. Ya en algunas redes sociales tenemos los caracteres limitados.

Todo esto irremediablemente modifica la manera de escribir y de leer de nuestros jóvenes.

De 8 a 12 años podemos motivar a los chavales para que cuando lleguen a la adolescencia, etapa en la que muchos ya disponen de móvil propio, decidan cómo comunicarse y qué imagen ofrecer de manera consciente.

Antes dividíamos las asignaturas, las carreras, en ciencias y letras pero saber expresarse y comprender un texto es necesario en cualquier trabajo, en cualquier carrera universitaria. Un futuro profesor de matemáticas tendrá que explicar a sus alumnos un temario, un actor tendrá que leer, memorizar e interpretar un texto, un artista tendrá que explicar en qué consiste su obra para venderla. Trabajar juntos en estos años de primaria nos permite una base firme para una mejor comunicación tanto a nivel verbal como emocional, nuestros textos expresan emociones y son un espejo de nosotros mismos.

lunes, 11 de noviembre de 2019

SOY YO


Foto de Paloma Sanz Borja (en Mallorca)

Ayer nos acostamos tarde. Tras la clase de bikram el cuerpo al completo se recolocó, con sus tripas, sus escalones, su corazón… Luego vino un paseo, la meditación, la cena deliciosa y de repente nos pusimos a trabajar un poco, como si todo ese cansancio del que hablaba a media tarde se hubiese espantado ante este arsenal de vida.
¡Es once del once! – dije emocionada justamente a las 0.38 horas.
Cuánto ha dicho la cábala sobre esto. Cuentan que el mayor misterio está contenido en el número 137, sumad y veréis. 

Yo sabía que la fecha de hoy sería la elegida. Os hablé hace tiempo de un desnudo integral ¿verdad?
Ella me propuso una entrevista. Antes de responder yo cotilleé su trabajo, sus artículos, su rostro, hasta su carta astral. Y dije SÍ, rápidamente, un sí rotundo y sin dudas.
Autofobia fue un comienzo, con su final. Durante mi escritura no pensé en la técnica, en el resultado, no pensé en el lector. Mi último libro me otorgó libertad, me ayudó a recuperar a la fantasiosa Cristina que jugaba en el patio con cualquier cosa. 

Cómo decir que no a Beatriz Rubio

Esto que voy a compartir hoy es el mayor acto de libertad y valentía que hasta ahora he realizado. Hablamos durante casi cinco horas y salí de su casa como si me hubieran liberado de un pasado que se había transformado en ese “cemento en la garganta” del que tanto hablo. Salí de su casa ligera, dejando atrás una mochila pesada e inútil. 
Hoy empiezan muchas cosas. 
Esta soy yo, mi verdad, mi infancia, mi familia, mis relaciones, mis vaivenes, mis cicatrices, mi dolor, mi cuaderno, mi fantasía, mi memoria… si alguna de estas cosas no hubiese ocurrido, yo sería otra. 
Sin accidente no existiría Un Cuarto Propio.
Sin el daño no existiría el amor que vivo ahora.
Sin cicatrices no existiría mi belleza 
Gracias a todos los que estáis, gracias Beatriz por el cariño y el respeto con el que tratas la vida ajena. 
Os dejo el enlace: LA ESCRITURA COMO UN VIAJE... 


domingo, 10 de noviembre de 2019

EN CUENCA (taller de escritura en la Universidad)




Llegué a Cuenca en primavera, en uno de esos días engañosos en los que cambiar de acera es como cambiar de estación del año. 
Elijo el sol y me burlo de esa gente que vaticina paraguas. 

Recupero el aula con vistas de cada año y me reúno con catorce escritores desconocidos: presentaciones, reflexiones, confesiones, gestos tímidos que se van aflojando, cuadernos abiertos, cortinas cerradas, cámara y acción.
Hablamos de para qué, de lo que nos gusta, de qué sentimos cuando entramos en nuestro cuarto propio, hablamos de libros y hasta del Camino de Santiago. 

A mí me gustan los comienzos, el no saber qué ocurrirá… como si alguna vez se supiese, me gusta incluso el cansancio de esas noches largas y bellas que enlazan con días largos y bellos que enlazan con ojeras y con pies metidos en botas que suben cuestas y bajan cuestas, con esas lluvias cargadas de repentes en las que me repito que no hace falta el paraguas si corro un poco. 
Sí, llegué a Cuenca en una primavera engañosa que se tornó en crudo invierno. 

Yo sentí unas ganas enormes de un bocadillo de queso manchego que servían en una tienda minúscula. El chico me ofreció combinarlo con salchichón, con jamón, con algo más. Yo no quería que nadie invadiese mi queso. 
Finalmente me pidió que le permitiese hacerlo a su manera, tostando el pan, echándole un aceite de oliva virgen recién llegado, que le permitiese trocear un tomate que acababa de coger de su huerto…
Cómo decirle que no.
Nos despedimos mientras me hablaba de un dinosaurio manchego que se llama Pepito… o algo así. 

Me gusta llegar a un sitio como si fuese la primera vez y encontrarme un cuento. Me gusta la gente que se esfuerza para que los bocatas con prisa sean mucho más que un pan con algo. 

Gracias Cuenca, porque siempre me tratáis bien.
Ojalá regrese cada año durante muchos años.
Ojalá sigáis sonriendo al que llega y contándole cualquier cosa inesperada. 

- Cuidado que hace fresquete - me dice el hostelero cuando voy a abrir la puerta.

viernes, 8 de noviembre de 2019

AL DOLOR NO HAY QUE PRESTARLE ATENCIÓN



Al dolor no hay que prestarle atención. Hablo del dolor físico claro, al dolor emocional hay que permitirle que nos atraviese, que no se enquiste, por favor. 

Observo a muchas personas en yoga que se tocan la lesión, la contractura, la operación, que se retuercen un poco para que la molestia se note. Toda la mirada va a ese rincón insano, la atención viaja hasta un “no puedo” pronunciado por la mente más engañosa. 

Hace mucho tiempo, tanto que tengo que recurrir a mis gafas de lejos, estuve dieciocho meses de baja. Es el tiempo máximo, después tienes que pasar por un tribunal y recibes cartas que acojonan y piensas que quizá no estés preparada, que quizá te den esa cosa que tantos buscan pero yo jamás, y que se llama “incapacidad”. Esos días de papeleos exasperantes sueles detenerte en todo lo que no puedes hacer. 

Yo pasé el tribunal y claro, salí con el sello en la frente de “capacitada”, ya había pedido mi alta voluntaria en la rehabilitación porque sabía que como dice Serrat “se hace camino al andar” y una en casa, en la camilla, en la silla, en la bici estática, lo que se dice andar… no anda. 

Claro que alguna vez algo molesta, invento metáforas como que parece que mi músculo ha descendido un escalón, o que mi energía se ha hecho un nudo en el punto exacto que queda entre tornillo y arandela y busco ese manual precioso que titulo “el arte del disimulo, o del fingir o de lo que sea”. Entonces hago como que no molesta, y sigo con mi mirada en el espejo, sin gestos, sin arrugas en el alma, peinada para una partida de póker. 
Al dolor no hay que prestarle atención. 

Alguien me contó que su vida sexual es apasionante porque de adolescente jugaba con sus amigas a fingir orgasmos. 
La vida es puro teatro. 

miércoles, 6 de noviembre de 2019

EN TOULOUSE (club de lectura del Instituto Cervantes)




Maravillosa experiencia con los lectores de Toulouse en la Biblioteca del Instituto Cervantes. Nos hemos quedado con ganas de más y hemos dejado pendiente una visita para el 2020.
Estoy enormemente agradecida.

Los lectores han destacado mi entusiasmo. El entusiasmo es la herramienta esencial para que lo que haces resulte fácil. 

Hace tiempo compartí un local con una persona sin entusiasmo. Llegaba por la mañana cansado, resoplando y cualquier idea que yo contaba pasaba por sus orejas y caminaba directamente a ese lugar donde sus pensamientos la dibujaban con apariencia de dificultad.
Si alguien quiere buscar una excusa la encuentra, vaya que si la encuentra. El mundo está repleto de "luegos".

Pero eso es pasado y yo soy experta en pasar por él para darle sentido a su nombre. Además para mirarlo me tengo que poner mis gafas de lejos y seguro que estarán ¿lejos?, para darle sentido a su nombre. 

Os hablaba de Toulouse, lo sé. Hemos hablado de #Autofobia, de por qué, de cuándo, de qué esconden estas mujeres raras, hemos hablado de psicología (quién me ha visto y quién me ve). Les he hablado de jugar en lugar de trabajar. Jugar es cosa seria, no vayáis a pensar. 

También se han interesado por mis proyectos, por esas cosas que a mí me gusta hacer.
Es muy importante hacer buenas preguntas. Las buenas preguntas suelen ser muy sencillas:
- Y a ti ¿qué te gusta hacer?

viernes, 1 de noviembre de 2019

BAJAR AL BOSQUE



Domingo, ocho de la mañana.
Jengibre, agua templada, limón y la mejor miel del barrio.
El cuerpo se acostumbra a lo bueno.
La mente rechaza cualquier veneno de forma automática.
Las emociones aspiran el silencio. 

Hay etapas en la vida en que se vive hacia dentro. Oigo demasiado sin escuchar, sin interés. Veo personas que cruzan un jardín pendientes del problema que riegan en privado cada día. Siento que a ratitos, entre lluvia y lluvia, sale un sol regalado al que pocos ofrecen su rostro. 

Sí, claro que conozco el olor de tu piel porque le presto atención, conozco mi propio aroma y soy consciente de que la transformación le ha afectado.
Sé que mi letra está mutando porque mi corazón acompaña al balanceo que ahora hace mi mano sobre el cuaderno. 

Quizá no sea la mirada con fecha de caducidad del turista, ni la mirada inexperta del niño, quizá sea una identidad nueva, siempre recién estrenada, el resultado de cuestionarse lo contado y no creerse absolutamente nada porque otros lo hayan escrito. 

La postura que más importa es la que pones frente a ese espejo en el que se refleja lo interior. El yoga nada tiene que ver con las acrobacias, la salud nada tiene que ver con el peso, la constancia nada tiene que ver con el aburrimiento, la edad nada tiene que ver con la juventud.

*La foto la hizo Jaime  Monzon  (ganas de bosque) en el Abedular de Canencia

jueves, 31 de octubre de 2019

GRATITUD



GRATITUD – "Sentimiento mediante el cual estimamos el beneficio o favor que se nos ha hecho o querido hacer para así corresponder a él de alguna manera"
La única forma que concibo de “trabajar” es desde la gratitud. Vivir de lo que te gusta es de afortunados. 

Inventé hace tiempo mi manera propia de corresponder cuando el mundo me regala. La consciencia me permite detectar todos esos obsequios que antaño pasaban desapercibidos.
Si solamente nos devolvemos favores en una dirección, dentro de un “grupo” cotidiano, la gratitud se limita. 


Decidí salir de ese círculo común, de esa red previsible, y ofrecer algo inesperado a alguien ajeno a lo ocurrido. Una persona elegida recibe algo sin motivo aparente, sin conexión con el regalo que la vida me otorgó. 


¿Qué ocurre cuando gracias a un amigo consigo algo que llevaba tiempo deseando? Este amigo sabe perfectamente lo agradecida y feliz que me siento pero no será él quien reciba mi presente sino alguien que suele aparecer en mi mente de repente y al que me apetece sorprender sin pensar mucho.
Los favores si se devuelven cual boomerang son meros contratos.

Dentro de un rato, a las 10 en punto de la mañana, comienzo a acompañar a una persona que danza, una persona bella que sabe que un traspiés es solamente un nuevo paso de baile, una persona que quiere que creemos un jardín juntas y de la tierra saldrá un libro, un libro que servirá a otros danzantes, un libro que contendrá mapas invisibles. 


Hoy no habrá relojes, cada desayuno es un lienzo en blanco sin prisa. Es muy satisfactorio acompañar hasta que nace el fruto. El nacimiento siempre implica una transformación, crear nos conVierte en dioses, en escultores de nuestra vida, crear nos vierte hacia dentro.
Cuando nazca la obra de arte yo agradeceré a esa otra persona que llamará a mi mente. 


¿Os he contado que mi letra se está transformando? Sí, escribo de otra manera, incluso mi firma es otra…

Foto de Michael Kenna