jueves, 5 de marzo de 2020

ELLA RECUERDA


Imagen de Eduardo Naranjo


No se recuerdan los días, se recuerdan los momentos
 Cesare Pavese


Ella recuerda
lo poco que antes le costaba recordar.

Cuando era niña,
se quedaban tatuadas en su piel
las palabras que más dolían.
Jamás olvidaba las miradas
que la hacían tan pequeña
ni el cuento que le leían por la noche.
Tampoco el diálogo que mantiene un niño
con el árbol de un bosque inventado.

Recuerda el beso
que cada día le daba a su padre
cuando éste llegaba de trabajar.
Se ve caminando hacia la puerta,
siente sus mejillas,
su sonrisa,
a las siete de la tarde,
a las siete en punto.
Escucha todavía el sonido de la llave
asomándose por la cerradura.

Pero ahora le duele
la sombra de aquel día;
cuando ella decide que ya es mayor.
Ese día en que se avergüenza
del beso diario,
de la burla de su amiga,
de correr hacia el pasillo.
Hoy le persigue la sombra
de aquel día;
cuando ella decide dejar de besar
a su padre cada tarde.

No recuerda,
no sabe,
lo que pudo sentir él.
Qué sucedió en ese  instante
en que la puerta se abre y no hay nadie.
Ese final de las bienvenidas con sonrisa,
de la  infancia con abrazo.
Las llegadas de su padre
convertidas en  sinsabor.  

¿Alguna vez él comprendió
 que ella con once años fue mayor?
¿Alguna vez su padre
echó de menos la costumbre?

Ella se detiene
en el no recuerdo de lo imaginado.
No sabe dónde guardó el paraguas;
pierde a menudo las llaves,
el mechero,
la templanza.

En esta tarde lluviosa
le gustaría más que nunca
abrir la caja de los recuerdos de  su padre
aunque el precio a pagar,
fuese olvidar el suyo.


martes, 4 de febrero de 2020

FÁCIL

Imagen de Katrien De Blauwer (Rendez vous)



¿Te dije que era fácil?
No, no lo es, quizá no lo sea.
Es fácil jugar a hacer malabares con las piezas.
Es fácil mirarte por dentro y subrayar los síes.
Manejar la tristeza hasta convertirla en risa.
Fingir que no lo veo y callar mientras callas.
No surcamos un mar sin olas
ni nuestros pies descalzos aman el asfalto.
Es cuestión de inclinar la balanza hacia las soluciones
esquivando los problemas
contar hasta tres para decirlo y no decirlo mañana.
Si me das a elegir,
junto a ti, me quedo conmigo
No, no lo es, quizá no lo sea
si para ti lo fácil
era lo cómodo.

jueves, 5 de diciembre de 2019

FELICES FIESTAS



La navidad y el verano son tiempos de pausa. A mí las pausas me gustan si tienen fecha de caducidad, si sé que después habrá un paseo, un bosque, un tren, cuadernos… no concibo la vida sin cuadernos.
Pero la vida es inestabilidad, por mucho que exista el autoengaño, el contrato fijo, el matrimonio y las hipotecas.
De repente se han terminado los talleres en el cole, tiemblan los talleres en la Universidad, Getafe se pospone, Rivas no contesta, ya veremos qué ocurre en Villaviciosa. 



Y puede que como siempre todo salga adelante y yo regrese a mis ajetreos, mis botas de siete leguas y mi maleta con ruedas. 
El aburrimiento habita un martes cualquiera en una sala de espera.

- Puedes hacer bla bla bla bla bla… - dice la gente. 
Y yo me tapo las orejas porque se está bien haciendo casi nada. 

La navidad es un verano breve y frío repleto de luces. Ya el año pasado fue una navidad bella porque comenzaba un cuento que aún sigue. Este año vuelvo al norte, disfruto con regalos, con ausencia de horarios, con mi familia elegida, o con “ser parte de la manada”, como dice J.
El miércoles me desperté a las 5.30 para ir a mi clase de yoga pero unas ganas tremendas de escribir bloquearon mis pies y movieron mis manos. La novela creció, y los recuerdos fueron haciéndose nítidos. Descubrí aquella cabaña numerada de un campamento africano junto al río Gambia, descubrí que no he olvidado nada, que lo único que hacía falta era inventarlo. 

La novela crece y soy feliz. 
Hoy alguien me ha escrito un mensaje precioso en el que dice que admira “eso que llevo dentro para sacar lo mejor de todos”… Yo pienso que no puede haber mejor ocupación. 
Sí, así me gustaría que me recordaran, como alguien que pretendía siempre sacar lo mejor de quiénes la acompañaban, aunque no siempre lo consiguiera. 
Y así estos días olvido que estamos en diciembre porque estoy demasiado ocupada sonriendo. 
Felices fiestas, lectoras y lectores.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

TEORÍAS





Siempre hay una teoría en la que encaja perfectamente una práctica. No es necesario apretar el pie, arrugar los dedos, enrojecer el talón para que el zapato entre. Solamente hay que elegir la talla con la que te has levantado hoy.
Está mal visto decir que no haces nada o que no tienes profesión, que has buscado en todas las tiendas posibles pero no has encontrado una etiqueta que puedas pegarte a la espalda. Quizá seas un vago si puedes adaptar tu calendario y tienes tiempo para todo eso que te gusta hacer, o te has vendido si alguien por decisión propia te mantiene durante un largo “mientras”. Qué feo hablar de independencia y aceptar ayuda ¿no?
Pero los martes viene bien un poco de ese rollo de marketing americano sobre salir de la “zona de confort”, el “tú puedes”, el esfuerzo, el focalizar toda tu alma en una meta, esta vez unas cuantas tallas superiores a ti.
Aunque últimamente, está mal vista esa unión entre coaching y auto-ayuda, que paradójicamente nunca viene de uno mismo.
No hagas caso a todo lo que te cuentan porque entretiene, porque te convierte en un creyente de charlatanes y sea martes, o no… ten cuidado, busca tu propio camino, tu propia teoría, hay muchas, elige una en la que encaje tu práctica de hoy.
Bla bla bla bla bla

martes, 3 de diciembre de 2019

MUJER ÁRBOL




(le pido al bosque que la magia perdure hasta nuestro próximo encuentro) 

Cada vez que tenía que tomar una decisión importante, pedía consejo al bosque. Confiaba en la sabiduría de las encinas, en la experiencia de las piedras que forman el camino y en la buena energía que depositan los pájaros en cada vuelo.
Se escondía durante días, tal vez una semana, desnuda, sin nada que le perteneciera y sin obligaciones. El viento arrastraba las dudas, removía emociones y las colocaba sin intervención humana, tal y como estaba acostumbrado a hacer con la hojas. 
Llevaba años sin acercarse al Gran Árbol; la ocasión requería un encuentro. 
Debía acariciar su gruesa corteza y contarle cuentos capaces de sacarlo de su letargo. El momento que atravesaba necesitaba urgentemente su despertar. Era el único que podía comunicarse sin palabras, el único capaz de vislumbrar el futuro y retocarlo para evitar una catástrofe.
Caminó en su búsqueda durante horas y lo abrazó. Sus brazos se volvieron minúsculos y no consiguió abarcar su enorme tronco. Se quedó muda. Se sentó en su regazo y en silencio, conversaron durante varias noches. 

Él le habló de su miedo al fuego, de su necesidad de agua, de la tierra que protege sus raíces y de su amigo el viento que le acaricia donde ninguna mujer alcanza con sus manos.
Protegida, se avergonzó de su debilidad tanto como de sus absurdos problemas.

Calló y borró sus cicatrices frotándolas suavemente con las yemas de los dedos mojadas en rocío. Pensó en la comodidad de sus botas y las arrojó al valle. Nunca fueron capaces de disfrutar de los arañazos que dibuja la hojarasca en la planta de sus pies.
Olvidó todos los días de la semana y se tumbó en el suelo.

Afiló un pedazo de corteza del árbol y lo adentró en su brazo. La sangre resbalaba formando riachuelos calientes en su cuerpo. Apretó con fuerza mientras giraba la punzante arma que se abría camino a través de la carne.
Se regocijó en el intenso escozor y regó las raíces del Gran Árbol con sangre hasta que la extrema palidez de su piel la avisó del inevitable desmayo.
El Árbol bebió, sumergido en un placer inmenso.

Sus raíces la poseyeron mientras consumían las últimas gotas del líquido espeso que pagó por cada lección tatuada en los círculos del grueso tronco. Una delicada lluvia limpió los restos del ritual y ella se fundió con el árbol mientras sus secas extremidades se transformaban en fuertes ramas. 
Y así, sin necesidad de ser viento, acarició esos rincones del árbol donde ninguna mujer había llegado.

TERTULIA LITERARIA en Librería Ad Hoc




Quiero decir que estas cosas me dan mucha vergüenza. 
Quizá la vergüenza sea un tipo de miedo, al escenario, al público, a re-conocerse, así que lo comparto sin más porque es el año de hacer todo eso que me da un poquito de miedo.  

Gracias Lola Vivas por esta crónica tan bella
Gracias Charo Fierro por acompañarme
Gracias tertulianos por una tarde preciosa en Cafebrería ad Hoc
Recordad que me lo invento todo, y además es verdad.

Esto fue lo que ocurrió el 17 de octubre en la libreria AD HOC de Pozuelo  y yo... feliz. 

CARACOL



Unas manos ajenas me colocaron en la estrecha barandilla mostrándome solo dos opciones: el equilibrio o la pausa. 

Con la casa a cuestas comencé un viaje que para mí duró años. 

A solo unos centímetros del final, resbalé, cayendo exactamente en el extremo interno del penúltimo tramo. 
Ante mí solo dos opciones: la pausa o la caída. 

¡Maldito el destino del caracol! 

lunes, 2 de diciembre de 2019

SUEÑOS ROTOS



Canta Sabina bien temprano, dice algo de los sueños rotos, y la soñadora sentada en la escalera de la buhardilla con vistas al cielo, tiene miedo.  

Tiene miedo de elegir algún sueño imposible y romperlo en el camino, porque quizá no era el camino, o no era el sueño, o no era a esa hora ni en ese lugar, porque ayer le volvieron a preguntar que quién era "esa ella" que a veces quiere recorrer tantos caminos distintos el mismo año. 

- ¿Quién eres tú? – le preguntaban en el cuento.

Le dijeron que eligiese cuatro sueños y que los persiguiese día a día y tuvo miedo de elegir alguno de esos sueños que se mueven veloces y en dirección contraria, tuvo miedo de elegir y por ello haber dejado de lado otros sueños que SÍ, justamente los fáciles que se hallaban ahí, a la vuelta de la esquina.

Con lo mal que se le da a ella elegir esos días en que lo quiere todo...

Y ahora llora Chavela y ni aún así el llanto le parece bello porque la soñadora, confiesa, siempre quiere reír... y que la dejen seguir soñando.

domingo, 1 de diciembre de 2019

CONSTRUIR



El amor es una decisión, como todo, como aquel día en el que decidiste ir a pie en lugar de ir en autobús o aquella noche en la que decidiste quedarte.  

El mundo que uno recorre es una decisión. 

De repente hay hueco en casa para otras cosas, hueco en la agenda para contigo, hueco en mi cuerpo para tu cuerpo.

Es mentira eso de que no se debe decidir con el corazón, también es falso que el amor no se razone.
Cuando alcanzo un SÍ, lo compruebo, por esto y por lo otro, porque sí; aunque a veces todas las certezas rueden por el suelo más inclinado hacia abajo.
Reflexiono antes para aceptar la responsabilidad del después.

De repente hay hueco, huecos que quieren ser llenados. 

Como aquel día, como ayer, como anoche, hay hueco en la pared para que tu sombra se acomode mientras tu cuerpo está conmigo. 

Y surge el poema como si nada, fácilmente, como aquel día en que el corazón se empeñaba y la razón asintió. 

Imagen de Brooke Shaden

sábado, 30 de noviembre de 2019

DIVERTIMENTO



Muchas personas llaman a lo divertido: “dificultad”. 

Lo percibo a diario en esa gente que abandona tras la semana de prueba en bikram yoga. Cuando la mente les susurra por su oreja crítica que jamás conseguirán hacer las posturas “correctamente” o que el calor infernal no puede ser bueno. También cuando el sudor no ha tenido tiempo de contarles que será su mejor aliado. Mejor no hablar de toda esa patraña escrita sin conocimiento que en estos días aflora por las redes. 

Hay quien sufre escribiendo cuando el texto alcanza su punto divertido, cuando suena mal y no sabes por qué, cuando el final no llega a convencer del todo a la mano que lo traza, cuando queremos alargarlo y la destreza se ha dormido. 

Es en ese momento cuando mi mente me susurra por mi oreja creadora:
- Ahora empieza lo bueno

A veces, yo también pienso que los trabajos pendientes que no he podido entregar en la Escuela de Idiomas son imposibles, que no tengo tiempo, que no tengo ganas.

Pero empiezo a hacerlos un viernes por la noche, y de repente me doy cuenta de que me pedían 170 palabras y llevo 240, de que esa reflexión banal sobre cine y literatura se me ha ido de las manos y se está convirtiendo en un artículo periodístico, o cuando me doy cuenta de que no me apetece hablar siempre de lo mismo y decido hacer mi presentación oral en francés de diciembre sobre los filósofos y su versión del miedo. 

Sí, esto es lo que los que me rodean llaman constancia, fuerza de voluntad, disciplina… pero confieso que es simplemente divertimento. En ese punto exacto en el que muchos se marchan, yo empiezo a divertirme.

jueves, 28 de noviembre de 2019

SEPTIEMBRE



El miércoles el chef Jaime Monzón abrió de nuevo las páginas de Septiembre

Autofobia se escribió desde la libertad, para jugar con los miedos cotidianos, para que en lugar de frenarme, me impulsen. El miedo es un excelente trampolín para entrar de lleno en el deseo. En Autofobia flirteé con mis miedos, me los follé. Es imposible “hacer el amor” con el miedo, siempre hay una extraña relación con él más cercana al fuego que al cielo.

Septiembre es un desgarro. Es un libro escrito desde la herida, un libro que alguien me dijo una vez que no publicase, un libro que me permitió mirarme por dentro y sanar. Se escribió en el año 2005 y se publicó diez años más tarde. ¿Por qué? Porque sentí que era necesario, porque rechazar el pasado es no enfrentarse a él y esto imposibilita vivir en el meollo del presente.

Hablábamos hace poco del viaje, de esos viajes que pronto serán tan importantes en mi vida. Cuántas veces habremos escuchado eso de que lo importante es el recorrido y no el destino. Opino que es todo importante, es importante ir, es importante cómo se llega, cuándo, quedarse... incluso el regresar es otro viaje.
El turista regresa intacto tras habitar un falso paréntesis. El viajero se pasa la vida transformándose y es experto en el arte de la improvisación.

Yo no soy Autofobia, tampoco soy Septiembre, y sin embargo soy ese trayecto que hay desde un libro a otro.
Aún no me quedo, afortunadamente. Ahora soy la que camina entre maneras de escribir, la actriz que se muestra fingiendo ser quien es hasta que lo es.

La escritura también es un disfraz que nos desnuda.

Gracias Meninas Cartoneras y más gracias a HUERGA y FIERRO Editores por publicar mis letras, por invitarme a viajar creciendo.



miércoles, 27 de noviembre de 2019

FRASES HECHAS



Me fascina cómo ella divide su vida en etapas y titula cada una de ellas con una frase que alguien le dijo. Son frases sencillas, casi siempre acompañadas de un signo de admiración o interrogación. 
Yo en mi vida recuerdo dos frases, una de un niño que guardo siempre como consejo. La otra fue una pregunta que me hizo una amiga, la respuesta me la di yo sola en silencio y al día siguiente volví a sostener las riendas de mi vida.

Bueno… antes hubo una sentencia de alguien que ya falleció. Una sentencia que me enfadó mucho porque era cierta y que hace poco recuperé.

Ahora que escribo esa novela con trozos de realidad vienen a mi memoria una y otra vez momentos claves, puntos en los que de un camino brota otro o instantes en los que tuve que construir un puente para pasar al otro lado. También personas, frases, pensamientos que tuve y que dibujaron un mundo pasado.

Quizá alguna vez yo regalé unas cuantas palabras a alguien y esas palabras fueron interpretadas de manera que su vida se transformó en otra.

Luego está todo eso que no nos atrevemos a decir.
¿Cuáles son los motivos por los que una frase se queda atascada en la garganta?

Hay quien prefiere decir otra cosa por el qué pensarán, esas personas que dicen que no tienen tiempo en lugar de “no me apetece absolutamente nada verte”. Hay quien dice “me olvidé” en lugar de “no quise”, quien se queda mudo porque aún no aprendió a gestionar esa emoción que se ha interpuesto entre una frase y su voz, quien piensa en que quizá después sea un “sí” y entonces mejor mantener un “quizá” en lugar de un “no” rotundo.

Hay incluso quienes tienen miedo al conflicto y se pasan la vida tomando atajos, evitando la vida para conformarse con los márgenes. 

lunes, 25 de noviembre de 2019

PAROLE



Tus sábanas, el blues, cocinar, una pausa, jengibre, rojo, la siesta, lavanda, respirar, jugar, sí, lo cotidiano, la lluvia, nosotros, todo, ahora, el silencio, tu piel, yo, la risa, el desayuno, una mirada, tus manos, azul, la buhardilla, el fuego, verdad, el aire, la noche, lo imposible, el presente, los sueños, un cuento, unos números, luz, caminar, los abrazos, la música, lo pequeño, un hasta pronto. 

Fotografía de Rinko Kawauchi

jueves, 21 de noviembre de 2019

ACOMPAÑAMIENTO LITERARIO


Se trata de acompañar. Ayudar a que el camino vaya apareciendo y que el proyecto con letras nazca en cualquier envase.

Con ella tengo la sensación de tirar del hilo, desmadejamos sin esfuerzo, comprometidas, despeinadas, sentadas en el suelo. Hablamos de naturaleza, de algodón de azúcar, de ir a alguna parte, de irse de alguna parte, de llegar.
Hablamos del comienzo y del final, sin importar el orden.
Con ella tengo la sensación de tirar del hilo.

Presiento un salto. Un día de esos, pronto, en el que el motor arrancará sin temores. Esos temores que hoy hemos leído antes de comenzar el encuentro.
Un día nacerá el libro que ella quiere leer. 


Yo digo:
- Pero tenemos que empezar, si no…
- Si no has escrito lo que te pedí se acumula para la siguiente sesión junto a lo que te pido hoy.
- El libro tiene que ser útil
- Estructuuuuuura

Sí, poco a poco, también me salen frases de profe, de esas que tienen que empujar al compromiso.
Nunca acompaño a más de dos personas al mismo tiempo. 
Solo dos, elegidas, queridas, con proyectos bellos, que me apasionen ellas con sus ideas.


Si cambias las cosas de sitio, de repente estás en otro lugar.


martes, 19 de noviembre de 2019

MANERAS




La casa huele a mirra. Asocio este aroma con la reflexión, la luz tenue, la pausa.
Luego miro el calendario de pared y trabajo solo mentalmente. Trazo con los pensamientos ese comienzo de mañana en Illescas o ese próximo desayuno acompañando a una maga que imagina su próximo libro. 

A veces trabajo solo mentalmente y las piezas se colocan solas imitando el contoneo de la güija. 
También camino hacia atrás sin moverme de la silla. 

En el cole, con mis niños de 6º trabajamos las emociones a través de las palabras. Hablamos de no limitarnos a resumir, a repetir la acción. A esta edad la descripción se hacer larga. Hablamos de cómo transmitir con una misma historia felicidad, o tristeza, o miedo. Sí, con una misma historia. 
En el cole, con mis niños de 6º, trabajamos las emociones viendo el cortometraje “La mendiga y las bolsas”. Todos sintieron confusión, todos se hicieron preguntas, todos buscaron respuestas.
Con los adultos ocurre lo mismo. Mucha gente me ha preguntado por qué en el cuento de #Autofobia “Cumpleaños feliz” siempre es la misma hora, por qué en el cuento “El autobús” no hay ascensor.
La edad de los “porqués” es eterna.

Mientras escribo no me doy cuenta de esos juegos. La escritura permite la distorsión de la realidad, permite evadir la lógica, permite tomar atajos para llegar a lo inexplicable, permite anular los imposibles. 
En el cole estoy aprendiendo que lo que mata la creatividad es recorrer solamente caminos trazados. El mayor obstáculo es la sobredosis de respuestas.

MI AMIGA ELIZABETH GILBERT


“Odio escribir, adoro haber escrito” – decía Dorothy Parker 

Cuando cuento que escribo porque disfruto haciéndolo, muchos piensan que no llego hasta el fondo, que juego, como si jugar no fuese cosa seria. Piensan que no cumplo la imagen de escritora frustrada, tras días en blanco apoyada en un escritorio por donde camina un gato a su antojo sin tirar jamás la copa de Stolichnaya con hielo. 

Además de disfrutar lo necesito. Escribo a diario, a veces solamente diez minutos, a veces solamente escritura automática. Claro, otros pensarán que eso no es escribir, que solo es un burdo calentamiento. Preguntarán que cuánto tiempo dedico a esa novela futura. Pero no, no dejaré que me convenzan, mucho menos que me tuerzan el ánimo con su creatividad correspondiente hacia alguna cuesta abajo.
Es cierto, mi novela está en mi cabeza, está en unas cuantas anotaciones desordenadas, en algún capítulo incompleto. Mi novela está en mi cabeza veinticuatro horas al día pero si escribir es mover la mano, muevo poco mi mano sobre esa novela futura que se ha colado en mi presente. 

Conozco a Elysabeth Gilbert por “Come, reza, ama” Me negué a leerla durante mucho tiempo. Ya conocéis mi talento para decir NO. Rechazo sin argumentos cualquier best seller. La portada era de superventas, el libro de bolsillo era como los de autoayuda, sus discursos eran tan “happys” que temía sonreír de un momento a otro, también sin argumentos. No pude soportar la película con ese Javier Bardem hablando algo similar al brasileño. 

Las pasadas navidades leí “Come, reza, ama” y le dije a Elysabeth que sentía haberla juzgado sin conocerla, le dije que adoraba su libro y que era justamente lo que me estaba ocurriendo a mí. Sí, yo tuve una etapa de comer, de comer placeres, de vivir sin censura. Luego recé a mi manera y viví un ramadán de nueve meses, austero, sin extras, de limpieza. Y sí, llego el amor y lo primero que dije fue NO, claro. Pero el amor pasó de mí y se quedó. 

En mis manos tengo el último libro de la Sra. Gilbert “Libera tu magia” 

Ay, señora Gilbert… el título sigue siendo horrible y la portada jamás me hubiese atrevido a tocarla hace unos años. Casi soy capaz de imaginar este libro junto a la caja del Carrefour. Pero lo compré, me lo compré a mí misma. Y quiero compartir esto de hacer las cosas de una manera diferente y ver qué ocurre. 

“Una manera diferente es colaborar al máximo, con humildad y alegría, con la inspiración.
Así es como yo creo que han abordado las personas la creatividad durante gran parte de la historia, antes de que todos decidiéramos ponernos en plan “La Bohème”. Puedes escribir las ideas con respeto y curiosidad, en lugar de con aspavientos y terror. Puedes despejar los obstáculos que te impidan vivir tu vida de la manera más creativa posible simplemente comprendiendo que es probable que lo que es malo para ti lo sea también para tu trabajo. Puedes dejar de beber tanto para tener la mente más despejada. Puedes fomentar relaciones más sanas para que las catástrofes emocionales que tú mismo te inventas no te quiten tanto tiempo. Puedes atreverte a sentirte complacido algunas veces con lo que has creado. (Y si un proyecto no sale, siempre puedes verlo como un experimento constructivo y que ha merecido la pena) Puedes resistirte al influjo de la grandilocuencia, la culpa, la vergüenza. Puedes apoyar los esfuerzos creativos de otras personas y aceptar el hecho de que hay espacio de sobra para todos. Puedes medir tu valía por tu grado de dedicación y no por los éxitos o fracasos. Puedes luchar contra tus demonios (recurriendo a la terapia, la rehabilitación, la oración o la humildad) en lugar de contra tu talento (te ayudará darte cuenta de que, en cualquier caso, tus demonios no eran los que hacían el trabajo). Puedes creer que no eres ni esclavo ni amo de la inspiración, sino algo mucho más interesante, su socia, y que las dos trabajáis juntas para conseguir algo fascinante y útil a la vez. Puedes vivir una vida larga en la que además siempre estés haciendo cosas chulas. Es la posible que consigas ganarte la vida haciendo lo que te interesa y es posible que no, pero estarás conmigo en que no se trata de eso. Y al final de tus días podrás dar las gracias a la creatividad por haberte bendecido con una existencia venturosa, interesante, apasionada.
Es otra manera de hacerlo.
Tú decides.” 

*Recordad que soy librera y que el libro me lo podéis comprar a mí a través de Un Cuarto Propio.
* Ilustración de Duy Huynh