sábado, 30 de noviembre de 2019

DIVERTIMENTO



Muchas personas llaman a lo divertido: “dificultad”. 

Lo percibo a diario en esa gente que abandona tras la semana de prueba en bikram yoga. Cuando la mente les susurra por su oreja crítica que jamás conseguirán hacer las posturas “correctamente” o que el calor infernal no puede ser bueno. También cuando el sudor no ha tenido tiempo de contarles que será su mejor aliado. Mejor no hablar de toda esa patraña escrita sin conocimiento que en estos días aflora por las redes. 

Hay quien sufre escribiendo cuando el texto alcanza su punto divertido, cuando suena mal y no sabes por qué, cuando el final no llega a convencer del todo a la mano que lo traza, cuando queremos alargarlo y la destreza se ha dormido. 

Es en ese momento cuando mi mente me susurra por mi oreja creadora:
- Ahora empieza lo bueno

A veces, yo también pienso que los trabajos pendientes que no he podido entregar en la Escuela de Idiomas son imposibles, que no tengo tiempo, que no tengo ganas.

Pero empiezo a hacerlos un viernes por la noche, y de repente me doy cuenta de que me pedían 170 palabras y llevo 240, de que esa reflexión banal sobre cine y literatura se me ha ido de las manos y se está convirtiendo en un artículo periodístico, o cuando me doy cuenta de que no me apetece hablar siempre de lo mismo y decido hacer mi presentación oral en francés de diciembre sobre los filósofos y su versión del miedo. 

Sí, esto es lo que los que me rodean llaman constancia, fuerza de voluntad, disciplina… pero confieso que es simplemente divertimento. En ese punto exacto en el que muchos se marchan, yo empiezo a divertirme.

jueves, 28 de noviembre de 2019

SEPTIEMBRE



El miércoles el chef Jaime Monzón abrió de nuevo las páginas de Septiembre

Autofobia se escribió desde la libertad, para jugar con los miedos cotidianos, para que en lugar de frenarme, me impulsen. El miedo es un excelente trampolín para entrar de lleno en el deseo. En Autofobia flirteé con mis miedos, me los follé. Es imposible “hacer el amor” con el miedo, siempre hay una extraña relación con él más cercana al fuego que al cielo.

Septiembre es un desgarro. Es un libro escrito desde la herida, un libro que alguien me dijo una vez que no publicase, un libro que me permitió mirarme por dentro y sanar. Se escribió en el año 2005 y se publicó diez años más tarde. ¿Por qué? Porque sentí que era necesario, porque rechazar el pasado es no enfrentarse a él y esto imposibilita vivir en el meollo del presente.

Hablábamos hace poco del viaje, de esos viajes que pronto serán tan importantes en mi vida. Cuántas veces habremos escuchado eso de que lo importante es el recorrido y no el destino. Opino que es todo importante, es importante ir, es importante cómo se llega, cuándo, quedarse... incluso el regresar es otro viaje.
El turista regresa intacto tras habitar un falso paréntesis. El viajero se pasa la vida transformándose y es experto en el arte de la improvisación.

Yo no soy Autofobia, tampoco soy Septiembre, y sin embargo soy ese trayecto que hay desde un libro a otro.
Aún no me quedo, afortunadamente. Ahora soy la que camina entre maneras de escribir, la actriz que se muestra fingiendo ser quien es hasta que lo es.

La escritura también es un disfraz que nos desnuda.

Gracias Meninas Cartoneras y más gracias a HUERGA y FIERRO Editores por publicar mis letras, por invitarme a viajar creciendo.



miércoles, 27 de noviembre de 2019

FRASES HECHAS



Me fascina cómo ella divide su vida en etapas y titula cada una de ellas con una frase que alguien le dijo. Son frases sencillas, casi siempre acompañadas de un signo de admiración o interrogación. 
Yo en mi vida recuerdo dos frases, una de un niño que guardo siempre como consejo. La otra fue una pregunta que me hizo una amiga, la respuesta me la di yo sola en silencio y al día siguiente volví a sostener las riendas de mi vida.

Bueno… antes hubo una sentencia de alguien que ya falleció. Una sentencia que me enfadó mucho porque era cierta y que hace poco recuperé.

Ahora que escribo esa novela con trozos de realidad vienen a mi memoria una y otra vez momentos claves, puntos en los que de un camino brota otro o instantes en los que tuve que construir un puente para pasar al otro lado. También personas, frases, pensamientos que tuve y que dibujaron un mundo pasado.

Quizá alguna vez yo regalé unas cuantas palabras a alguien y esas palabras fueron interpretadas de manera que su vida se transformó en otra.

Luego está todo eso que no nos atrevemos a decir.
¿Cuáles son los motivos por los que una frase se queda atascada en la garganta?

Hay quien prefiere decir otra cosa por el qué pensarán, esas personas que dicen que no tienen tiempo en lugar de “no me apetece absolutamente nada verte”. Hay quien dice “me olvidé” en lugar de “no quise”, quien se queda mudo porque aún no aprendió a gestionar esa emoción que se ha interpuesto entre una frase y su voz, quien piensa en que quizá después sea un “sí” y entonces mejor mantener un “quizá” en lugar de un “no” rotundo.

Hay incluso quienes tienen miedo al conflicto y se pasan la vida tomando atajos, evitando la vida para conformarse con los márgenes. 

lunes, 25 de noviembre de 2019

PAROLE



Tus sábanas, el blues, cocinar, una pausa, jengibre, rojo, la siesta, lavanda, respirar, jugar, sí, lo cotidiano, la lluvia, nosotros, todo, ahora, el silencio, tu piel, yo, la risa, el desayuno, una mirada, tus manos, azul, la buhardilla, el fuego, verdad, el aire, la noche, lo imposible, el presente, los sueños, un cuento, unos números, luz, caminar, los abrazos, la música, lo pequeño, un hasta pronto. 

Fotografía de Rinko Kawauchi

jueves, 21 de noviembre de 2019

ACOMPAÑAMIENTO LITERARIO


Se trata de acompañar. Ayudar a que el camino vaya apareciendo y que el proyecto con letras nazca en cualquier envase.

Con ella tengo la sensación de tirar del hilo, desmadejamos sin esfuerzo, comprometidas, despeinadas, sentadas en el suelo. Hablamos de naturaleza, de algodón de azúcar, de ir a alguna parte, de irse de alguna parte, de llegar.
Hablamos del comienzo y del final, sin importar el orden.
Con ella tengo la sensación de tirar del hilo.

Presiento un salto. Un día de esos, pronto, en el que el motor arrancará sin temores. Esos temores que hoy hemos leído antes de comenzar el encuentro.
Un día nacerá el libro que ella quiere leer. 


Yo digo:
- Pero tenemos que empezar, si no…
- Si no has escrito lo que te pedí se acumula para la siguiente sesión junto a lo que te pido hoy.
- El libro tiene que ser útil
- Estructuuuuuura

Sí, poco a poco, también me salen frases de profe, de esas que tienen que empujar al compromiso.
Nunca acompaño a más de dos personas al mismo tiempo. 
Solo dos, elegidas, queridas, con proyectos bellos, que me apasionen ellas con sus ideas.


Si cambias las cosas de sitio, de repente estás en otro lugar.


martes, 19 de noviembre de 2019

MANERAS




La casa huele a mirra. Asocio este aroma con la reflexión, la luz tenue, la pausa.
Luego miro el calendario de pared y trabajo solo mentalmente. Trazo con los pensamientos ese comienzo de mañana en Illescas o ese próximo desayuno acompañando a una maga que imagina su próximo libro. 

A veces trabajo solo mentalmente y las piezas se colocan solas imitando el contoneo de la güija. 
También camino hacia atrás sin moverme de la silla. 

En el cole, con mis niños de 6º trabajamos las emociones a través de las palabras. Hablamos de no limitarnos a resumir, a repetir la acción. A esta edad la descripción se hacer larga. Hablamos de cómo transmitir con una misma historia felicidad, o tristeza, o miedo. Sí, con una misma historia. 
En el cole, con mis niños de 6º, trabajamos las emociones viendo el cortometraje “La mendiga y las bolsas”. Todos sintieron confusión, todos se hicieron preguntas, todos buscaron respuestas.
Con los adultos ocurre lo mismo. Mucha gente me ha preguntado por qué en el cuento de #Autofobia “Cumpleaños feliz” siempre es la misma hora, por qué en el cuento “El autobús” no hay ascensor.
La edad de los “porqués” es eterna.

Mientras escribo no me doy cuenta de esos juegos. La escritura permite la distorsión de la realidad, permite evadir la lógica, permite tomar atajos para llegar a lo inexplicable, permite anular los imposibles. 
En el cole estoy aprendiendo que lo que mata la creatividad es recorrer solamente caminos trazados. El mayor obstáculo es la sobredosis de respuestas.

MI AMIGA ELIZABETH GILBERT


“Odio escribir, adoro haber escrito” – decía Dorothy Parker 

Cuando cuento que escribo porque disfruto haciéndolo, muchos piensan que no llego hasta el fondo, que juego, como si jugar no fuese cosa seria. Piensan que no cumplo la imagen de escritora frustrada, tras días en blanco apoyada en un escritorio por donde camina un gato a su antojo sin tirar jamás la copa de Stolichnaya con hielo. 

Además de disfrutar lo necesito. Escribo a diario, a veces solamente diez minutos, a veces solamente escritura automática. Claro, otros pensarán que eso no es escribir, que solo es un burdo calentamiento. Preguntarán que cuánto tiempo dedico a esa novela futura. Pero no, no dejaré que me convenzan, mucho menos que me tuerzan el ánimo con su creatividad correspondiente hacia alguna cuesta abajo.
Es cierto, mi novela está en mi cabeza, está en unas cuantas anotaciones desordenadas, en algún capítulo incompleto. Mi novela está en mi cabeza veinticuatro horas al día pero si escribir es mover la mano, muevo poco mi mano sobre esa novela futura que se ha colado en mi presente. 

Conozco a Elysabeth Gilbert por “Come, reza, ama” Me negué a leerla durante mucho tiempo. Ya conocéis mi talento para decir NO. Rechazo sin argumentos cualquier best seller. La portada era de superventas, el libro de bolsillo era como los de autoayuda, sus discursos eran tan “happys” que temía sonreír de un momento a otro, también sin argumentos. No pude soportar la película con ese Javier Bardem hablando algo similar al brasileño. 

Las pasadas navidades leí “Come, reza, ama” y le dije a Elysabeth que sentía haberla juzgado sin conocerla, le dije que adoraba su libro y que era justamente lo que me estaba ocurriendo a mí. Sí, yo tuve una etapa de comer, de comer placeres, de vivir sin censura. Luego recé a mi manera y viví un ramadán de nueve meses, austero, sin extras, de limpieza. Y sí, llego el amor y lo primero que dije fue NO, claro. Pero el amor pasó de mí y se quedó. 

En mis manos tengo el último libro de la Sra. Gilbert “Libera tu magia” 

Ay, señora Gilbert… el título sigue siendo horrible y la portada jamás me hubiese atrevido a tocarla hace unos años. Casi soy capaz de imaginar este libro junto a la caja del Carrefour. Pero lo compré, me lo compré a mí misma. Y quiero compartir esto de hacer las cosas de una manera diferente y ver qué ocurre. 

“Una manera diferente es colaborar al máximo, con humildad y alegría, con la inspiración.
Así es como yo creo que han abordado las personas la creatividad durante gran parte de la historia, antes de que todos decidiéramos ponernos en plan “La Bohème”. Puedes escribir las ideas con respeto y curiosidad, en lugar de con aspavientos y terror. Puedes despejar los obstáculos que te impidan vivir tu vida de la manera más creativa posible simplemente comprendiendo que es probable que lo que es malo para ti lo sea también para tu trabajo. Puedes dejar de beber tanto para tener la mente más despejada. Puedes fomentar relaciones más sanas para que las catástrofes emocionales que tú mismo te inventas no te quiten tanto tiempo. Puedes atreverte a sentirte complacido algunas veces con lo que has creado. (Y si un proyecto no sale, siempre puedes verlo como un experimento constructivo y que ha merecido la pena) Puedes resistirte al influjo de la grandilocuencia, la culpa, la vergüenza. Puedes apoyar los esfuerzos creativos de otras personas y aceptar el hecho de que hay espacio de sobra para todos. Puedes medir tu valía por tu grado de dedicación y no por los éxitos o fracasos. Puedes luchar contra tus demonios (recurriendo a la terapia, la rehabilitación, la oración o la humildad) en lugar de contra tu talento (te ayudará darte cuenta de que, en cualquier caso, tus demonios no eran los que hacían el trabajo). Puedes creer que no eres ni esclavo ni amo de la inspiración, sino algo mucho más interesante, su socia, y que las dos trabajáis juntas para conseguir algo fascinante y útil a la vez. Puedes vivir una vida larga en la que además siempre estés haciendo cosas chulas. Es la posible que consigas ganarte la vida haciendo lo que te interesa y es posible que no, pero estarás conmigo en que no se trata de eso. Y al final de tus días podrás dar las gracias a la creatividad por haberte bendecido con una existencia venturosa, interesante, apasionada.
Es otra manera de hacerlo.
Tú decides.” 

*Recordad que soy librera y que el libro me lo podéis comprar a mí a través de Un Cuarto Propio.
* Ilustración de Duy Huynh

lunes, 18 de noviembre de 2019

LA HORMA DE TU ZAPATO



En el cole pido ejercicios extraños, con letras, con creatividad, inesperados. Me los llevo todos y los leo con atención para preparar la siguiente sesión. Los textos de los pequeños escritores me sirven para ver qué necesitamos tratar. Me convierto en escritora de cabecera: decido un poco de improvisación porque preguntan demasiado antes de comenzar, un poco de lectura porque no sé si viven la literatura, hablaremos de los sentidos porque describen poco, les contaré algo que me ocurrió porque de ahí partirá el cuento… y así. 

Sin embargo, ellos preguntan si ya he corregido, como si yo corrigiese.
Sin embargo, ellos preguntan si pondré notas. Hablan de notas de esas que califican, no de mis cuadernos donde anoto todo…
No, respondo yo, todo no. 

Nos han acostumbrado a los exámenes, a los baremos, a las etiquetas y no es fácil desprogramar mentes programadas. 

En el cole veo como los profes son continuamente evaluados por los padres.
Sí, también. 

Yo pienso en los médicos. Si un enfermo no confía en su doctor es difícil que se cure.
Si no confiamos en el maestro, será difícil aprender. Esa desconfianza se respira en casa cuando se envían anotaciones, cuando se discrepa con lo enseñado. 

- Ya… -me diréis- pero los padres tendrán que opinar.

Lo ideal sería elegir el colegio que deseamos y relajarnos.
Yo me pregunto qué parte de la educación corresponde a los padres y qué parte a los profesores.
A veces deseo que en el cole se enseñe yoga, respiración, que nos hubiesen enseñado a gestionar el dinero, a alimentarnos, creatividad y claro, también a hablar en público, a escribir, sin olvidar las matemáticas, la historia…
Y me vuelvo a preguntar, ahora que los padres no tienen tiempo ¿debemos delegar todo al colegio y luego supervisar, desconfiar, recriminar?

En el libro “Matriarcadia” de Charlotte Perkins, solo las madres “profesionales” se encargaban de la educación de las hijas porque no todas las madres estaban preparadas para esta importante labor. Hablo en femenino porque no hay hombres en este lugar ficticio. Allí nadie se cuestionaba si el trabajo de estas madres era o no el adecuado porque confiaban. 

Lo importante es que enseñemos al alumno a cuestionarse todo, de forma que sea él quien con el tiempo pueda decidir qué le sirve y qué no le sirve.
Se llama criterio, y es una importante asignatura. 
- Claro – me diréis- tú no eres madre.

sábado, 16 de noviembre de 2019

EN ILLESCAS - Taller de Escritura

Biblioteca Pública de Illescas 


¿Qué tiene un lugar para que año tras año todo salga tan bien? Los laboratorios comienzan despacio, jugando con las palabras.

Jugar es cosa seria. 

Yo miro los rostros, distintos, con gestos, con manos escribientes. Me doy cuenta de que no sé nada sobre Honduras, me detengo en el ritmo con el que cada uno habla, escucho lo que les gusta hacer inventando binomios. 

No sé qué tiene este lugar para que año tras año todo salga tan bien.
Acuden al encuentro personas que desean escribir. Lo importante es el deseo.
Hay gente que se apunta a todo lo gratuito por probar y luego aparece o no aparece la constancia. Hay gente que duda todos los caminos antes de andarlos. Hay maneras de ver los mapas y gente que dibuja los suyos tal y como los desea.

No sé que tiene este cuarto; el sonido reverbera, las mesas son de colores distintos, hay sillas de tres tipos.
Me gustan las cocinas con platos desiguales, los comedores con sillas diferentes.
Quizá las paredes sean infantiles con mariposas, pájaros y árboles. Quizá una sala polivalente en otro lugar sería neutra pero aquí no hay nada neutro, ni insípido, ni apagado.

En Illescas se enciende el sol siempre que escribimos.