jueves, 9 de noviembre de 2017

IGUALES

Imagen de Laura Stevens

Cuando se conocieron parecían mirarse con los mismos ojos. 
Sus silencios se colocaban cómodamente entre sus diálogos porque siempre coincidían esos momentos, en los que no había nada que decir. 

Algunas tardes se sorprendían vistiendo del mismo color. 


Lo peor fue cuando llegaron las noches en que a uno le apetecía relajarse y que el otro tomara la iniciativa.
O cuando sus agotadoras agendas gritaban una pausa loca provocada por alguien que viviese sin reloj. 


Pasó el tiempo y se dieron cuenta de que jamás podrían complementarse, solamente estaba en sus manos duplicarse, o mucho peor, morir de aburrimiento por culpa de una sobredosis de sí mismos.



 

jueves, 10 de agosto de 2017

UN AMOR SILENCIOSO


Imagen de Kamil Vojnar

Escribí este cuento o lo que sea que sea, en el metro.

Siempre viajaba inmersa en mi libro, sin levantar la vista, hasta el día en que tuve frente a mí a aquel chico que ya os conté, con calcetines amarillos. 
Entonces comencé a observar para imaginar mejor. 
Dos días más tarde, encontré a otro bello personaje que viajaba siempre en el asiento de enfrente. Durante tres meses nos hablamos a través de los ojos. Nos contamos todo lo que nos gustaba y lo que no. Alguna vez supe que tenía un problema y me lo dijo a través de aquel gesto de su mano cuando se rascaba el hombro. Otro día él descubrió una buena dosis de tristeza apoyada en mi espalda y me envió un poco de viento para que se deslizase hacia otro lado librándome del peso. Aprendí que estaba más contento cuando sus pies se torcían levemente hacia el lado izquierdo.

Fueron tres meses de un amor silencioso con mucho ruido que en nada se parecía a la costumbre. 

Pero aquel lunes no subió al metro. Intenté leer como antaño y no me concentraba. Soplé con fuerza a ver si me quitaba la tristeza yo sola, pero fue imposible. Miré los pies de la gente y los quise imaginar todos inclinados hacia la derecha. 

Al llegar a casa retrasé el calendario de pared intentando volver a marzo para seguir sin mirar a los otros viajeros, para no echar de menos, para avanzar a aquel pasado en que no nos conocíamos.


lunes, 24 de julio de 2017

DOS HISTORIAS


Ilustración de Cynthia Tedy

¡Qué alegría ser así dos historias en un cuento! 
Jorge Guillén


Compró aquella maleta cuando no tenía ninguna intención de viajar. La presión de la urgencia reparte con talento de crupier las opciones y entonces ella se bloquea, mira el mantel, las cartas, las maletas… y no se decide por ninguna. Imaginad la tremenda ansiedad si hubiese un viaje a la vuelta de la esquina. 

Es mejor comprar maletas sin viaje, paraguas sin lluvia, agendas sin citas. Ya se encargará ella después de rellenar su vida sin prisa, con trenes, aguaceros y fechas. 


Él gastaba el domingo por la noche en anotar los almuerzos de la semana. El lunes compraba los ingredientes de una semana premeditada. Tenía la ventaja de no haber dibujado jamás un por si acaso, ni un quizá, pero a cambio casi nunca habitaba un ahora.
Después trazaba flechas, cada momento con su tarea futura y se ponía en marcha dando ejemplo con su puntada pertinaz. 

Se querían, cada uno a su manera. Ella lo amaba cuando lo veía y él solo la veía cuando su calendario le avisaba.

Pero ella nunca leyó sus planes anotados. 

Pero él nunca fue infiel a su agenda. 

Como siempre coincidían, creyeron que vivían en el mismo cuento, pero alegremente, cada uno tenía el suyo.