viernes, 24 de junio de 2016

PAUSA EN ROJO


Imagen de Salvador Dalí
"
El viento aúlla como un martillo, la noche sopla fría y lluviosa, 
mi amor es como un cuervo con un ala rota en mi ventana"
Bob Dylan

Ya no vuela el pájaro;
el reloj permanece detenido
en la hora exacta.
Los pespuntes rasgados
descosen una vida.
Rojos al final de mi espalda,
y encaje negro
como fondo de armario.

Ya no,
no quiero adornos en mi melena
ni  ojos  que sonrían
en dirección contraria.
El eco solo repite las vocales
regadas con tormenta.
Me pierdo,
entre montañas altas.

Ahora sí, 
abrazo a los insectos
que muerden amapolas.
Tú eres como lamer
las comisuras de los labios
que vestí  con láudano.
Las lágrimas han muerto;
yo celebré el entierro.




viernes, 17 de junio de 2016

ANTESALA DE UNA DESPEDIDA


Imagen de Nikoletta Bati

Me marcho -añadió, para no irse sin decir nada. 
Fred Vargas



Dos pasos antes del final,
tu voz será monótona,
tu mirada descafeinada.
y cada amanecer,
un fugaz vistazo.
Será el viento
quien intente abrir las puertas,
y yo las cerraré para siempre.
Sonará de fondo,  
el temblor inoportuno
de posibilidades falsas.
Ya no usaré tacones,
evitaré los vaivenes del azar.
marcaré un  destino a trazo firme,
sin el disfrute de viajar sin mapa.
Justamente antes,
de que decidamos dejar de vernos,
habrá un silencio cubierto de moho,
distinto de las pausas
que hoy mantienen el fuego.
Es mejor  terminar sin demora,
evitar el  adiós premeditado,
no inventar mariposas en el hielo.
subrayar el dolor sin sufrimiento.
Habrá semanas sin flores,
lunes sin lluvia,
habitaciones sin vistas.
Pero no sostendré jamás,
el peso de un quizá
con los brazos  cansados.
Ni  de mi boca cerrada
brotará un “por si acaso”.
Ambos sabemos,
que el segundo justo antes del olvido
durará veintiún días.


viernes, 10 de junio de 2016

SOLO SERÁ UN SEGUNDO


Imagen de Liu Yaming

“…y así se deshacía el miedo que no tenía dientes
sino una trituradora de cielos vestidos de luciérnaga” 
Princesa Inca


Una vez,
consentí que me encadenaras.
Me convenciste de que la libertad era sacarme a pasear sin que nadie nos viera.
Decidiste que mi pantalón fuese dos tallas menos y los movimientos de mis caderas, los más trasnochados de los 80.

Una vez,
dibujaste una fina ranura en el saco de mi tiempo más placentero.

- Solo será un segundo, solo te robaré un segundo, un único segundo– repetías.

Una vez,
grité "No",  hasta romper todos los cristales, y te tapaste los oídos para inventar un "Sí" a tu medida.

Una vez,
me quemaste los pezones,
y yo,
yo lloré,  por la poca resistencia de mis pechos a tu calor.


-Solo será un segundo, y después otro, y otro… aguanta.

Una vez,
soñé que no podía sonreír porque habías cosido mis labios con hilo de pescar.
Tampoco podía gritar.
Y yo,
yo puse fin a la pesadilla saltando por la ventana de algún cuarto.

Una vez,
mi cuerpo se rompió y con todos los trozos, pude construirme otro a mi antojo.
Un cuerpo mío,
con su alma, sus pezones, sus sonrisas, sus sueños, sus labios, sus gritos.

Esa vez,
a mi lado, dormía otro.