lunes, 22 de agosto de 2016

LA COLECCIONISTA DE SONRISAS


Imagen de George Rustchev 



"Quisiera tener varias sonrisas de recambio
 y un vasto repertorio de modos de expresarme" 
Concha Méndez 


En mi cuarto guardo una caja con todas las sonrisas que  he usado. 
Nunca la he abierto. 
Practico en mi rostro el arte del estreno y la  primera norma, es la no re-utilización de ningún gesto.  
Las imagino acomodadas. Recuerdo la que puse cuando abrí los ojos el lunes pasado, la más banal que se coloca sola cuando compro fruta, la automática al dar los buenos días, la de alivio cuando se soluciona el problema, la sincera cuando abrazo…
Mi colección de sonrisas está incompleta.
No sé cómo recuperar la que  borraste con tu mentira.

sábado, 20 de agosto de 2016

EL AMANTE

Imagen de José Enrique González 
No hay mejor manera de disfrutar del tiempo que despreocupándose de él. 
Valerie Tasso


Una vez tuve un amante que llegaba a casa a las 7 de la mañana. 
Yo dejaba  mi cuerpo preparado la noche anterior y dormía plácidamente hasta que sonaba el timbre.
Sonreía. Me levantaba con el pie derecho y dejaba el pie izquierdo en mi mejor sueño. Abría la puerta y  nos amábamos como si llevásemos hambrientos demasiados días.
Desfallecidos, preparábamos el mejor desayuno. 
Él se marchaba hasta el siguiente miércoles y ambos teníamos todo el día por delante y el amor como sombra.
Me gusta vivir sola, dormir sola y desayunar con alguien.

viernes, 19 de agosto de 2016

DETALLES

Imagen de Queenie Liao
Allí, donde termina tu mirada empieza el frío
Karmelo C. Iribarren

Quisiera
detener el reloj,
observar solo los detalles, 
sin ser vista.
Tocar con la palma de la mano
los gestos que nunca salen en las fotos.
Tirar de la cuerda
que veo junto a la comisura de tus labios, 
y obtener las palabras
que siempre se quedan en la punta de la lengua.
Desearía,
recoger el tiempo perdido
y plantarlo en un jardín.
Sentarme, 
en el extremo de esa silla que cojea
y disfrutar del movimiento
que transcurre entre el vaivén y la caída.
Agotar esa última vida del juego, 
asomada al precipicio.
Ser el botón a punto del suicidio
y abrazarme al hilo que se agarra a la tela, 
esperando que la aguja me devuelva a mi lugar. 
Suspiraría,
por la última vibración
que provoca en el alma,
la carcajada sincera.