jueves, 24 de noviembre de 2016

LO INCÓMODO EN LO COTIDIANO

Imagen de Jehan Choo



Y aunque es la virtud tan fuerte, temo que tal vez la venzan. 
Que es muy grande la costumbre y está la virtud muy tierna.
Sor Juana de la Cruz

Me duele doblar tus calcetines,
se tensa la comisura de mis labios
cuando es la indiferencia la que sonríe
a la misma hora de siempre.

Siento miedo cuando hemos de decidir la cena,
me avergüenzo de lo bien que cocino
mientras observo que la ropa está tendida
y las sábanas sin arrugas.

En la estantería de cristal
no queda ni una huella de mis dedos libreros.
Ya no soporto depilarme solo los viernes
como si los martes no estuvieras.

Me aterra que me preguntes lo que ya sabes
y que yo disimule
como si mi respuesta te salvase
al cruzar por el  paso de cebra.

Si te acercas a mi rostro por costumbre
o si dejas tanto espacio
entre tu boca y mi mejilla,
confundo amor con  bostezo.

Me acostumbré a leer en la cama
con tus ronquidos como banda sonora.
La  convivencia de cada día,
también es esto.



viernes, 11 de noviembre de 2016

SIEMPRE



Imagen de Gabriel Pacheco


Quien busque el infinito que cierre los ojos. 
Milan Kundera
Siempre la palabra 
quiso ser imagen;
quedar en la retina, 
enemistarse con el olvido
y dejar esa huella 
que habita en la pantalla.

Siempre el silencio
quiso ser ruido
ensordecer,
incomodar,
romper cristales
como lo hace el sonido.

O solamente doler
igual que la palabra
que quiso ser imagen
porque nadie la observa,
mientras se repite
hasta sentirse muda.

Siempre algún día
quiso ser domingo
tras el insomnio
que quiere ser pesadilla
y soñar que sueña, 
bajo la tormenta.

Siempre alguna idea
quiso ser  mente en blanco
manchada de tristeza,
y querer que vengas
durante el epílogo
del último beso. 

domingo, 6 de noviembre de 2016

¿QUIÉN ERES, AMOR?

Imagen de Jiwomn Pak
"Detrás de la palabra está el caos"
Henry Miller

Si el lunes eliges disfraz de costumbre
y el viernes te desnudas.
Irrumpes con talento,
provocando lesiones incurables
en cualquier mirada templada.
Sabes causar sonrojo,
orgasmos, alucinaciones o vuelos.

Puedes adoptar  forma de necesidad
y ahogar como la soga,
o descender en picado
con atuendo de vértigo.
Sueles llegar a deshora,
te amarras al cuello de dos 
y te desatas solamente de uno.

Tu final se esculpe
en el hielo más hiriente,
pero entre sábanas,
marcas cuerpos con acero ardiendo.
Te llevas  tan mal con la libertad
que a  ratos,
tu ausencia reconforta.

Dime, amor
¿cómo cuantificar las gotas de tu elixir
sin caer en la bulimia?
¿Cómo hacer dieta de ti
sin caer en el hambre?
¿Cómo saber si el jugo que segregas
es o no veneno?

                      Calla, amor.