lunes, 10 de julio de 2017

LA NIÑA PEQUEÑA

Imagen de Takahiro Hirabayashi


A la niña pequeña le gustaba vivir debajo de la mesa. Podía esconderse de visitas inoportunas y así no tener que besar a su tío con barba ni a su tía charlatana que le apretaba los carrillos como si exprimiese un limón usado. 

La pequeña niña se habitúo a estar rodeada por esas cuatro patas y cuando empezaba a rozar la madera con la cabeza, deseó intensamente no crecer más. 

- Iba para alta, pero es así de cabezota – decía su madre.

Así que sus amigos más bajitos que ella, siguieron visitándola y jugando durante casi un año más. Luego empezaron a quejarse de dolores en el cuello y en las rodillas. 

La niñita se quedó sola y entonces pidió con todas sus fuerzas crecer. Aumentó su estatura hasta que rompió el tablero. 

Desde ese día, necesitó que sus amigos y su familia le dijesen que era alta. Pidió a sus vecinos que la midiesen. Dibujó un metro en la pared para corroborar que había alcanzado el número de centímetros exigido socialmente. 

Pensó que si se había pasado podría vivir esta vez en el tejado, o en cualquier lugar sin techo dónde no llegasen ni su tío con barba ni su tía charlatana. 

Pero ella nunca supo cómo crecer por dentro y tuvo que vivir con un cuerpo tres tallas mayor que sus emociones.

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