sábado, 13 de mayo de 2017

SEGUNDAS PARTES


Imagen de Ensee


Las palabras son sólo un guiño que aleja de las cosas que representan. 
Thomas Pynchon


Una noche cené un poema y mi corazón tomó la forma de esos corazones cursis y rosas que aparecen en las libretas para princesas. Con la indigestión mi piel adquirió un frío tono morado y me prometí que no volvería a escuchar más poesía con el estómago. 


Ahora miro a los poetas de reojo sin acercarme demasiado y solo saboreo los versos si están impresos en un buen libro.


Me he tomado unas vacaciones y duermo sobre una almohada de prosa para amanecer con calma.

Luego volvieron los vaivenes. Fue aquel día en que alguien me regaló un diccionario. 
Lo  aproveché para nivelar esa mesa que cojea pero no pude evitar agarrarlo un miércoles cualquiera  y buscar el término “prosaico”. 

Siempre existe  la definición más fácil: “relativo a la prosa”;  era solo una trampa para pasar a esas segundas líneas, segundos platos o segundas veces,  y  entonces leí : “Insulso, vulgar, anodino, muy apegado a lo convencional”


Pues eso, como las segundas partes.



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