viernes, 8 de enero de 2016

LA MUÑECA RECORTABLE

Muñeca de papel de Maki Hino


No tema equivocarse. Pero no cometa el mismo error dos veces. 
Akio Morita 

Unas tijeras oxidadas te observan desde la jaula. No quedan restos de vida entre las rejas. 
El pájaro se marchó hace años y aún permaneces en el mismo sillón apoyado en las tres mentiras. Los amaneceres se esconden cuando ven que tu lengua tiembla cabizbaja molestando al silencio. 

Fuiste tú quien recortó su cuerpo y ahora borras las tardes vistiendo a la muñeca con esos planos vestidos que se enganchan al doblar el papel. Solamente acaricias sus hombros y su cintura y evitas mirarla por detrás.
Tienes que recuperar el valor y comprobar que su espalda solo es un desnudo blanco que recuerda al fatídico día de  los inocentes.

Pero es tu muñeca, todo lo que te queda.
Te pertenece y podrías incluso cortarle la cabeza y después pegarla en cualquier otro cuerpo si eso te hace sentirte mejor. Hay montones de adhesivos que no dejan marca y si no funciona, cualquier cicatriz se transformará en collar con un buen rotulador.

Antes de ensuciar poemas dibujabas; es tu muñeca y te pertenece.  

Conocí a un personaje que pasaba todo el día cruzando puentes sin conseguir llegar al otro lado. Tienes mucha suerte, te bastará con cuatrocientos cincuenta y un grados para empezar un nuevo capítulo.

Anoche sonrió, la vi. Es la pesadilla que tenía cuando era niña. Incluso movía sus manitas y la comisura de sus labios se inclinó hacia el norte. Sé que estaba llorando. Soy capaz de ver  lágrimas aunque sean invisibles.
Yo intenté abrazarla pero recordé aquel candado que me regalaste y permanecí inmóvil.

Yo solo soy un pájaro que abandonó la jaula. Debes seguir jugando con las muñecas de papel,  decorando sus cuellos.

Algunas mariposas viven incluso un mes.

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