miércoles, 14 de junio de 2017

SIN TÍTULO

Imagen de Nieves Marquina
Todo lo que uno puede imaginar, otros podrán hacerlo realidad.
Julio Verne

Desde aquella mañana de otoño, solo existía en su mundo, la montaña que él señaló con el dedo desde la ventana. 

Ella confundió el amor con la dirección única y se dedicó a perseguir aquel lugar, a probar caminos con la única finalidad de visitar el rincón deseado. Vivió caminando, se perdió algunas veces y cuando llegó a la cima, solamente en ese instante, recordó el rostro de él. También volvió a ver aquella mano estilizada, el firme dedo índice que marcaba el camino. Entonces se percató de que él quedó atrás, mirando por la ventana. 
Unos cuantos pasos bastaron para que ella desapareciera. 

Nunca pensó en la opción de quedarse. Solía elegir perderse. 
En realidad, aquella montaña jamás existió. Fue el resultado de mezclar en un lienzo unos cuantos colores. 
Ahora ella no sabe si él estaba dentro o fuera de aquel bello cuadro.






1 comentario:

  1. Nunca dejarás de sorprenderme con lo fuerte y grande que eres....un gran ejemplo. No dejes nunca de escribir.S

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