domingo, 6 de marzo de 2016

INSOMNIO

Imagen de Yee Von

A mano amada, cuando la noche impone su costumbre de insomnio
 y convierte cada minuto en el aniversario de todos los sucesos de una vida. 
Ángel González

Hay días  que duermo con los ojos abiertos,
doy vueltas y abrazo la almohada
apretando mis dedos entrelazados. 
Imagino sin soñar,
invento conversaciones tardías,
letras que se acomodan perfectamente en un cuaderno ficticio.
Doy más vueltas,
creo adivinar la hora,
me niego a encender la luz,
arrugo las sábanas
e inyecto nerviosismo en un colchón sumiso.
Se deja rozar con fuerza,
lo deformo,
lo caliento con mi mejor fiebre.
Regreso  al lunes y sueño,
con otro, con él,
con el tren,
con los que se quedan en el tren,
con los que habitan sin balcones,
desnudos tras visillos transparentes.
Dibujo  ventanas de ojos grandes
aprovechando el alivio de un suspiro.
Me despido de todo aquel que se baja
para llorar en la estación fantasma.
Le digo adiós al efímero paisaje,
a las gotas que  se deslizan temblorosas
con forma de espermatozoide.
Celebro a los que caminan en dirección contraria,
porque el tren que arriesga,
debe perder pasajeros.

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