viernes, 13 de noviembre de 2015

ROJO

Imagen de Zhang Bu


Este orgasmo, tan celosamente guardado para ti, 
hoy, amorosa, lo entregué a mi mano.
Mª Amparo Jiménez


Cada despertar es demasiado intenso en un desierto de sangre.  
La arena que mancha mi piel es un viaje fugaz con intervalos de cielo.

Esta noche duermo sola y las dunas se adaptan a la templanza de mi ritmo como ayer lo hacían tus manos a mis pechos.

Suena la música,  mi ropa se desliza esperando la tormenta.

Mi placer siempre tiembla cuando no miras. 
Los termómetros ascienden hasta la cúspide de una fiebre consentida.

Alguien contará mis gemidos mientras las yemas de mis dedos despeinan el silencio.

El suelo  se vuelve estable y mis pies descalzos ascienden hasta la cima.
El piano siempre pronuncia la misma nota. 
Una y otra vez... la cadencia se acelera y asciendo.
Crezco; subo para arrojarme al vacío.

Tengo miedo, es la primera vez que me desnudo en enero.

-       Confundes el dolor con el invierno - me dijiste una vez.
-       No te entiendo ¿Dónde estabas?

La danza de mis muslos es demasiado roja a solas. 

Y yo te recuerdo siempre en llamas.


4 comentarios:

  1. Me encanta,y leerlo en este momento aún más, me encanta el rojo! !!! Un beso Liana

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  2. Muy bonito! Siempre hay alguien a quien recordar en llamas!

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    1. Gracias, Reyes. Algunos incendios son bienvenidos pero siempre en la dosis justa.

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