jueves, 3 de septiembre de 2015

LA MADEJA



Imagen de Ho-ry Lee

Enemigo suyo era todo aquel que fuese lo que él hubiera querido ser.

Truman Capote


Descubrí muy pronto que tras mis entrañas, se esconde una madeja de hilo.

Cada vez que envuelvo mi alma y ato el paquete con un lazo, a alguien se le iluminan los ojos.

Aplaude  por los próximos instantes de felicidad para luego acomodarse al calor de una chimenea de emociones 


Entonces desaparece la admiración que celebró en su día con palmadas. 

Suele abrirse camino entre mis muslos para adentrarse y así, a base de arañazos  y algún pellizco, robarme un pedazo de mi espacio. 

Ya bien ubicado, el inquilino de "mi yo", comienza a tirar del hilo. 

Un estirón hoy, otro mañana… 

Mi mirada se va empañando, mis manos se paralizan  incapaces de sostener el lápiz.   Ese  hueco se va quedando pequeño, minúsculo para dos, mientras el hilo sigue  y sigue caminando y la madeja sigue  empequeñeciéndose.

Así fue como tantas veces me quedé vacía.

Hoy me detengo, sentada en una pausa, prometiéndome que nunca más volveré a envolver mi alma en papel de regalo. 


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