sábado 6 de noviembre de 2010
EN PEDAZOS
Sin su cuaderno no consigue enlazar una letra con otra.
Teclea, envía… pero el significado se pierde en un viaje de segundo entre su alma y la pantalla.
Llora y cada lágrima se transforma en un verso pero sus ojos nublados no alcanzan a verlo.
Busca la soledad de las noches pero el hambre de abrazos hace que se detenga una y otra vez sobre un cuerpo en el que desvanecerse, amarrada a placeres que duelen y gustan al mismo tiempo, para no pensar; para no crear.
Nunca quiso dar una patada a la creatividad. Se interpuso bajo la suela de sus zapatos y nunca tenía tiempo de pararse un instante, mirarla a los ojos y guardarla en un rincón cualquiera de sus entrañas.
¿Por qué no llega ya su momento?
¿Quién la nombró guerrera sumida en un esfuerzo eterno?
Quizá la templanza al rozarla se enamore de ella y empuje su mano a ese cuaderno en blanco que conforma cada centímetro de su piel.
Ojalá aprenda a leerse a sí misma, a mirar tras sus sinceros ojos incapaces de esconder las emociones.
Ansío que sea hoy el día en que la escritura vuelva a sus dedos haciendo danzar los lápices que tanto ama.
Imagen de LOLA MORENO
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Vaivenes
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