En este punto del camino me siento autora de cada una de las letras que narran mis instantes. Las vocales mantienen aún su rebeldía e intentan confundirme pero he optado por no re-leer y menos aún re-escribir, que la vida fluya con sus vaivenes.
No quiero caminar en círculos que nunca se cierran; prefiero adentrarme en el meollo de la vida sin rodeos.
Jamás construí nada a medias ni renuncié a mi confortable caos.
El funámbulo que protagoniza mis sueños me enseñó a mover los pies y perdí el miedo al viento.
Quizá un triste domingo, sea el momento perfecto para limpiar mi hogar de dudas y envolver en papel de regalo, el secreto que se esconde tras mi alma.
*Imagen de Jorge Murillo Torrico

Consigues transmitir sentimientos muy difíciles de definir, escurridizos de expresar con palabras y fácil de perderse en su maraña una vez has creído comprender.
ResponderSuprimirEnhorabuena por poner palabras a lo etéreo Cristina, abrazos!
Jonatan.
Gracias Jonatan! Valoro tu opinión, me pareciste un gran artista de la prosa poética. Eres muy bueno, sigue escribiendo :)
ResponderSuprimirHola Cristina, me gustó tu entrada. Si los secretos los envuelves y te los regalas se convierten en sorpresas. Así reciclamos siempre nuestros sentimientos, entre confetis, papelillos y dos o tres suspiros que nos devuelven al fondo de la caja ya abierta.
ResponderSuprimirQue la caja no sea sólo cuatro paredes o un cuarto, que el cuarto sólo sea cuatro posibilidades de salida.
Un saludo afectuoso. Hasta pronto.
Gracias Javier! Ya te tengo fichado entre mis blogs ;)
ResponderSuprimirMejor llámame Fran, con Javier me pasa que sigo sin acostumbrarme a su compañía.
ResponderSuprimirUn saludo.