domingo 23 de mayo de 2010

REFLEXIÓN



En este punto del camino me siento autora de cada una de las letras que narran mis instantes. Las vocales mantienen aún su rebeldía e intentan confundirme pero he optado por no re-leer y menos aún re-escribir, que la vida fluya con sus vaivenes.

No quiero caminar en círculos que nunca se cierran; prefiero adentrarme en el meollo de la vida sin rodeos.
Jamás construí nada a medias ni renuncié a mi confortable caos.

El funámbulo que protagoniza mis sueños me enseñó a mover los pies y perdí el miedo al viento.

Quizá un triste domingo, sea el momento perfecto para limpiar mi hogar de dudas y envolver en papel de regalo, el secreto que se esconde tras mi alma.

*Imagen de Jorge Murillo Torrico

5 comentarios:

  1. Consigues transmitir sentimientos muy difíciles de definir, escurridizos de expresar con palabras y fácil de perderse en su maraña una vez has creído comprender.

    Enhorabuena por poner palabras a lo etéreo Cristina, abrazos!

    Jonatan.

    ResponderSuprimir
  2. Gracias Jonatan! Valoro tu opinión, me pareciste un gran artista de la prosa poética. Eres muy bueno, sigue escribiendo :)

    ResponderSuprimir
  3. Hola Cristina, me gustó tu entrada. Si los secretos los envuelves y te los regalas se convierten en sorpresas. Así reciclamos siempre nuestros sentimientos, entre confetis, papelillos y dos o tres suspiros que nos devuelven al fondo de la caja ya abierta.
    Que la caja no sea sólo cuatro paredes o un cuarto, que el cuarto sólo sea cuatro posibilidades de salida.
    Un saludo afectuoso. Hasta pronto.

    ResponderSuprimir
  4. Gracias Javier! Ya te tengo fichado entre mis blogs ;)

    ResponderSuprimir
  5. Francisco JavierJun 3, 2010 05:12 PM

    Mejor llámame Fran, con Javier me pasa que sigo sin acostumbrarme a su compañía.
    Un saludo.

    ResponderSuprimir